Violencia patriarcal y precariedad económica: los escenarios de las mujeres salvadoreñas durante la pandemia por Covid-19

Por Tatiana Alemán 

La Colectiva Feminista para el Desarrollo Local presentó los resultados de la encuesta titulada “Situación de las mujeres en el marco de la emergencia sanitaria por COVID-19”, y el informe de los servicios prestados a las mujeres a través de la Línea de atención de emergencia COVID-19. Entre los principales hallazgos se destacan que las mujeres han sido víctimas de múltiples violencias durante la cuarentena domiciliaria y los agresores son del entorno familiar y comunitario.

La emergencia sanitaria por Covid-19 agudizó la violencia patriarcal y desigualdad que enfrentan las mujeres salvadoreñas, de acuerdo con el estudio presentado por la Colectiva Feminista, en colaboración con la Red Mujer y Hábitat, América Latina y el Caribe. Contrario al discurso del presidente Nayib Bukele y su gabinete, quienes afirman que las mujeres están más seguras y en mejores condiciones, los hallazgos de esta investigación revelan que las salvadoreñas y las personas de la comunidad LGBTI se encuentran en escenarios más violentos y precarios a los que enfrentaban antes de la pandemia.

“Este estudio refleja cómo las situaciones de precariedad económica y de protección social, principalmente, se han agudizado a partir de la crisis sanitaria”, sentenció Milagro Alvarado, integrante de la Colectiva Feminista.

La encuesta retoma las percepciones y opiniones de 969 personas,  963 mujeres y 6 hombres, distribuidas de la siguiente manera: 91% mujeres; 8% comunidad LGBTI y el 1%, hombres. Se abordaron 12 departamentos y 90 municipios. La investigación explora situación económica, de salud, defensoría de derechos humanos y organización, y violencias durante la cuarentena domiciliaria.

Precarización de la vida

En cuanto a las condiciones económicas, Alvarado afirmó que las mujeres encuestadas, antes de la emergencia, enfrentaban la precariedad en sus hogares y trabajos, y tras las medidas del Ejecutivo para contener los contagios,estos escenarios han empeorado, sometiendo a las mujeres a estados de incertidumbre y sobrecarga en las tareas de cuidado.

“Hubo una serie de preguntas relacionadas a qué se dedicaban estas personas antes de la pandemia. Alrededor de un 60% trabajaba en el sector informal. Principalmente, comercio, ventas y trabajo sexual. También el trabajo no remunerado en el hogar. Esta respuesta es importante porque las mujeres ya reconocen el trabajo doméstico y de cuidados como un trabajo y no como una asignación naturalizada de las mujeres”, afirmó Milagro Alvarado.

De las 969 personas encuestadas, según el informe,  el 67% manifestó no contar con recursos económicos para solventar la alimentación, pago de servicios básicos e invertir en medidas de prevención de contagio de Covid-19, que incluye la compra de mascarillas y alcohol, al menos, dos veces por semana, para no salir de casa.

Ante la interrogante, “¿Cómo estás haciendo estos días para resolver tu situación económica y de subsistencia?”, la mayoría de lxs encuestadxs respondieron que subsisten gracias al apoyo de amistades y familiares, prestar dinero y el uso de los ahorros.

“En redes sociales se mencionaba que las personas estaban reacias a acatar las medidas, y que por eso había una necesidad de aplicar políticas represivas. En este sentido, la encuesta refleja que solo el 6% de personas manifestaron salir a trabajar porque no tenían otra alternativa”, aseguró Alvarado.

Acceso a la salud

En el ámbito de la salud, la integrante de la Colectiva Feminista hizo hincapié en tres aspectos: 1. “Que el sistema de salud no está preparado para atender los cuerpos de una comunidad diversa y realmente atender sus necesidades”; 2. “A 240 personas les preocupa la represión por parte de los cuerpos de seguridad a causa de las medidas restrictivas para movilizarse”; y 3. “ la falta de prioridad a consultas por enfermedades que no sean el COVID-19 y la falta de recursos económicos para poder atenderse en puestos de salud privados”.

El estudio también revela que el derecho a la salud sexual y reproductiva ha sido vulnerado en el contexto de pandemia, pues “existen limitantes en el acceso, y a reconocer que es un derecho, y persiste el tabú para hablar y dar a conocer el uso de métodos anticonceptivos y de emergencia”, reza una parte del documento.

Violencias patriarcales

Las mujeres enfrentaron más de un tipo de violencia durante la cuarentena domiciliaria. El hacinamiento, el encierro y el aislamiento de las redes de apoyo convirtieron los hogares y las comunidades en espacios inseguros .

Esto lo confirma Laura Morán, abogada de la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, quien informó sobre los hallazgos registrados a través de la Línea de atención de emergencia COVID-19.

“Nuestra experiencia en atención a mujeres víctimas de la violencia nos ha demostrado que el hacinamiento en los hogares y en los centros de contención pueden aumentar los riesgos y vulneraciones contra las mujeres”, aseguró Morán.

“Ante este contexto, como organizaciones fuimos reformulando un servicio para esta situación. Readecuamos el servicio de atención que brindamos desde los diferentes centros de atención que brindamos en la Colectiva Feminista. En conjunto con la Agrupación Ciudadana para la Despenalización del Aborto y la Red de mujeres defensoras de derechos humanos, lanzamos un servicio de línea telefónica en el que brindamos asesoría legal, y cuando era pertinente, atención psicológica. El equipo estaba formado por 5 abogadas y 2 psicólogas”, agregó la abogada.

De acuerdo al informe presentado en conferencia de prensa, desde el 21 de marzo al 31 de julio de 2020, se han brindado 400 atenciones. 189 de estas fueron asesorías legales para mujeres que expresaron enfrentar más de una violencia patriarcal.

De estas 189 denuncias, 131 fueron violencia psicológica; 24 por agresiones sexuales; 24 vulneraciones económicas y 42 por violencia física.

En los 211 casos de atención psicológica, las mujeres manifestaron ser víctimas de hostigamiento, agresiones verbales y amenazas.

“También hay violencias en las redes sociales, por medio de amenazas, intimidación y chantaje con el argumento de difundir imágenes o mensajes con contenido sexual para perjudicar a una mujer. La Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV), en sus artículos 50 y 51, contempla esto como delito”, sentenció Morán.

El informe revela que los agresores ya no solo están en la casa, en el entorno familiar, sino que están en los ambientes comunitarios, como los vecinos y los agentes de la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada de El Salvador, a quienes el Ejecutivo despelgó por todo el territorio salvadoreño, con el argumento de velar por el cumplimiento de las medidas de prevención de contagio de la Covid-19.

De acuerdo con registros de la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, han ocurrido 26 feminicidios de enero al 1 de mayo, de los cuales, al menos 16 han ocurrido en periodo de cuarentena domiciliaria, asimismo. También registraron un incremento del 70% en las denuncias por violencia contra las mujeres.

Además, la Fiscalía General de la República reportó, del 11 de marzo al 20 de mayo, 772 denuncias de violencia física contra las mujeres, 481 hechos de violencia sexual. En total se registraron 2,318 hechos de violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes en ese periodo.

Contrario al discurso emanado desde el órgano Ejecutivo, las mujeres no están seguras en sus casas ni en sus comunidades. Y, en este tiempo llamado «nueva normalidad», mujeres jóvenes y adultas, y comunidad LGBTI enfrentarán condiciones casi extremas de precariedad económica.

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