Antes que madres somos seres humanos que merecemos tiempo y espacio -Por Heazel Martínez-

Por Heazel Martínez

La maternidad tiene sus complejidades y hay que decirlas, no todo es sencillo. Hay momentos en los que se puede experimentar frustración y cansancio. ¡También hay momentos en los que dan ganas de salir corriendo! Esos momentos, en mi caso, los experimentos como un apretón en las tripas, como una especie de contracción.

Desde mi experiencia es válido poder comunicar a nuestros hijos e hijas lo que sentimos. Esa imagen de la mamá invencible no es real ni sostenible. Las madres también somos de carne y hueso, sentimos tristeza, frustración, dolor, impotencia, enojo. Muchas veces todo eso se reprime porque no queremos que nuestros hijos o hijas nos vean llorar, porque soltar nuestras lágrimas se ha traducido como un acto de vulnerabilidad.

Mi hijo tiene cuatro años y desde que era un bebé comparto con él lo que siento. Lo recuerdo viéndome con ojos de curiosidad y asombro. Buscaba una altura adecuada para que él pudiera verme a los ojos mientras le compartía cada una de mis sentimientos. Lo he hecho y hago de la siguiente forma: “Algo en mi se siente triste.” “Algo en mi se siente cansada.” “Algo en mi se siente impotente.” Si pueden notarlo, no le digo: “Es que vos me haces sentir triste, cansada o impotente.” Son mis sentimientos ligados a mis necesidades, y las tengo que atender. No es su responsabilidad que yo sienta todos esos sentimientos.

Apoyada del Focusing y la Comunicación Empática me volví la conductora de mi vida y sé que son mi responsabilidad los sentimientos y las necesidades que tengo.

Cuando te sientas muy cansada, abrumada o aturdida por la maternidad, toma una distancia, una distancia no solo para respirar, sino para tratar de sintonizar con lo que estás sintiendo.  Al nombrar cada una de tus sentimientos podrás notar un ligero alivio en el cuerpo. Nuestros hijos e hijas merecen lo mejor de nosotras, pero también nosotras merecemos lo mejor de nosotras. Cuidarnos, permitirnos sentir, estar, ser, equivocarnos, tener nuestro tiempo es imprescindible, porque antes que madres somos seres humanos que merecemos tiempo y espacio.

Puedes hacer pequeñas cosas o actividades para vos. Por ejemplo, leer dos páginas de un libro, ver un capítulo de algo que te guste cuando tus hijos o hijas estén dormidos, encontrar tu lugar favorito en la casa, hacer una pequeña rutina de ejercicio. Cada pequeña acción cuenta y es valiosa, porque vos cuentas y sos valiosa, y así vas modelando para tus hijos e hijas que sus sentimientos valen y cuentan también.

Heazel Martínez es feminista, entrenadora certificada de Focusing, coordinadora del referente psicosocial Eeq´anil en El Salvador y promotora de espacios de autocuidado desde el Focusing como una técnica de sanación y acompañamiento a las personas. 

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