Somos otrxs lenguajes: historias de mujeres, trans y no binaries en Centroamérica

Los feminismos Centroamericanos están escribiendo su historia, creando su propio relato, un relato que habite otrxs cuerpxs e  identidades, lejos de los paradigmas eurocentristas, racistas y capitalistas que heredamos de la colonia. Buscan encontrarse en su misma diversidad, una que no sería  posible sin quienes hoy alzan la voz desde lugares y espacios disidentes en medio de un contexto de autoritarismo y persecución en la región.

Por: Peyote & Mon / Fotos: Revista La Brújula

Como colectivas disidentes Cuerpxs que trazan, Las Subversivas y Revista La Brújula creemos que el arte es una herramienta poderosa para escribir la historia de los feminismos Centroamericanos desde una mirada interseccional e inclusiva. Por eso, construimos el espacio “Escritura transfeminista en Centroamérica: No musas & Cuerpxs que trazan” para fortalecer la memoria, la movilización social y la creatividad como caminos que transforman las narrativas e imaginarios sociales en nuestros territorios. El Salvador, Costa Rica y Nicaragua desde sus propios contextos políticos y crisis sociales, se enfrentan al día de hoy con Estados que amenazan su libertad de expresión y movilización y en los casos más graves como Nicaragua, se cercena el derecho a la protesta social. 

Nuestra región es una de las más violentas para las existencias trans y/o no binarias. El reconocimiento a la identidad, no solamente en términos legales, sino sociales y culturales continúa siendo una deuda histórica en un contexto que recrudece las narrativas de odio y los discursos antiderechos. Mientras que Guatemala y Costa Rica cuentan con ciertos esfuerzos de reconocimiento legal, los cuales en la práctica no son efectivos y muestran dificultades apremiantes para identidades no binaries, El Salvador incumple el plazo establecido en una sentencia de la Sala de lo Constitucional, de la Corte Suprema de Justicia, para construir un protocolo sobre la identidad de personas trans, y Nicaragua arremete contra la población trans en medio de una dictadura atroz.  

De acuerdo con los Informes de Red Latinoamericana y Caribeña de la Comunidad Trans (REDLACTRANS), se evidencia la falta de conocimiento e información hacia la población trans y/o no binarie, esto se traduce en violencias sociales e institucionales como la falta de estadísticas, las dificultades en el acceso a servicios de salud y educación, así como condiciones de trabajo indignas. Además, en la región se han acrecentado los números de transfeminicidios, crímenes de odio e impunidad alrededor de estos, siendo Centroamérica un territorio de torturas, violencias y un acceso casi inexistente a la justicia.

Nicaragua es un país donde todas las formas de protesta social física y digital están condenadas por el Estado.La persecución, el hostigamiento, la difamación, asesinato y cárcel son parte de las violaciones a derechos humanos que se han registrado hacía las y les activistas y demás personas de sociedad civil. Hasta el año 2024 se registran 3543 organizaciones cerradas de las cuales 175 organizaciones son de mujeres, según el Informe sobre Libertad de Asociación Nicaragua. Esto deja en pleno desamparo a las personas que aún siguen resistiendo dentro del país y obliga al exilio a miles que huyen de la cárcel y el destierro. 

Según el Informe Anual del Observatorio de violaciones a derechos humanos de personas LGTBIQ+ en Nicaragua durante el 2023, se registraron al menos 42 denuncias por agresiones, de las cuales 2 culminaron en transfeminicidios hacia mujeres trans y en donde existe un subregistro no identificado por el miedo a denunciar. En El Salvador, de acuerdo con el Informe sobre las Condiciones Actuales de la Población LGBTI durante el periodo 2020-2021, las principales razones por las que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad están relacionadas a:  discriminación por ser Trans, identidad, estereotipos y trabajo, orientación, etiquetas, género, acoso y limitadas oportunidades. Por su parte, el mapeo “Visibilizando la violencia y discriminación contra la población LGBTIQ+”, afirma que Costa Rica destacó ser uno de los países donde hay mayor dificultad para encontrar datos sobre discriminación y violencia por orientación sexual-identidad de género, lo cual representa una crisis estructural que deviene en las apariencias de un país donde los derechos están “dados”.  

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El arte es la trinchera desde la cual mujeres y trans y/o no binaries existen y resisten ante las crisis y amenazas a su humanidad, a sus cuerpxs y a sus vidas. El Conversatorio “Escritura transfeminista en Centroamérica” realizado durante el 15 EFLAC (Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe) en El Salvador del 22 al 25 de noviembre del 2023, fue un espacio de cohesión para sentirnos desde la corporalidad y la ternura radical, donde lxs asistentes nos compartieron desde su propia historia qué significa ser une feminista que escribe para resistir en Centroamérica.

Al comenzar el conversatorio nos presentamos con las y lxs asistentes, en esta ocasión Francis Silva de la colectiva Las Subversivas presenta la historia de la Colectiva, fundada en 2019 a partir de una investigación sobre las violencias que sufrían las mujeres jóvenes activistas dentro de los movimientos estudiantiles emergentes en Nicaragua. También, pláticó cómo desde su fundación la investigación feminista y la formación político feminista, el autocuidado y el arte han sido pilares para la construcción de proyectos que beneficien a las mujeres en el país, aunque también ha representado un riesgo para la seguridad del grupo.

Después, Peyote, integrante de Las Subversivas nos cuenta del primer poemario de esta colectiva llamado “Mujeres que se desnudan”, , donde la poesía se torna un mecanismo para conocer el yo literario de cada una, un mecanismo para des-nudarse y desnudarse con las palabras. Además, habló acerca del poemario “No Musas”, que fue de convocatoria libre a pesar de los riesgos persistentes en Nicaragua.. No Musas permitió mostrar a las mujeres escritoras como creadoras y no como fuente de inspiración masculina. 

Para lograr el poemario hubo un proceso previo de exploración con 3 talleres sobre , estructura poética y música e interpretación, invitando a mujeres feministas y no feministas. Este poemario, lanzado en 2023, no fue distribuido dentro de Nicaragua debido a la persecución política del país y también a que gran parte del equipo se encuentra en situación de exilio político.

Las ganas de escribir no nos las quita NADIE*

Escribir y hacer arte es un acto de rebeldía contra la dictadura, porque como dice Peyote “Nos podrán haber quitado el derecho de salir a las calles, pero no nos van a quitar el derecho a hacer arte, a vivirlo y revivirlo”. En Nicaragua, el derecho a la protesta está penalizado con cárcel, incluso existe control sobre la protesta virtual y leyes que la penalizan. El exilio, el miedo dentro de la casa, la violencia machista en los hogares, son temas que aparecen en el poemario.

Mon, integrante del espacio “Cuerpxs que trazan”, considera que escribir es un acto de valentía en los contextos Centroamericanos, que podemos trascender las fronteras con la escritura y no podemos dejar que nos arrebaten las ganas de escribir. 

“Una premisa urgente es comenzar a nombrarnos, nos cuesta llegar a esa frase, nos cuesta reconocer que escribimos, esta inseguridad no es casualidad, viene de una cultura que nos ha intentado silenciar”, mencionó Mon, mientras compartía el poemario “Cuerpxs que trazan”, un fanzine realizado por adolescentes trans y no binaries en San Ramón, Costa Rica, a partir de un Ciclo de Talleres de escritura y dibujo. 

 “Este proceso fue hermoso, nos dimos cuenta junto a ellxs y ellos que la escritura es un proceso de sanación y resistencia para quienes están pasando por situaciones de violencia dentro de sus casas y sus vidas, fue muy valioso que les participantes se dieran cuenta que lo que escriben importa”. 

La escritura es una experiencia temprana, desde nuestros primeros diarios y versos, añade Mon, y es un acto de mucha valentía. En Centroamérica es necesario crear espacios para acercarnos, a veces al escuchar la experiencia de alguien más nos damos cuenta que eso es lo que necesitamos para sobrevivir, identificarte con alguien más te puede salvar la vida, ¡Nunca nos quedemos callades ni calladas!

¿Por qué escribimos? 

Es la pregunta en torno a la que reflexionamos las y lxs asistentes al taller en la habitación tenue de la Sala Experimental. Inmediatamente lxs participantes escribieron respuestas en una hoja de papel, en lo que comenzó a sentirse como un espacio de confianza escritural.

“Escribo para ser inmortal” menciona Peyote, “es como desligar tu alma y que quede ahí para siempre, es lo que quiero creer, escribir es un momento retador como estar desnuda o ser un espejo”.  

“Es un canal para hablar conmigo misma, dice Francis de Nicaragua, “mi diálogo interno consciente que me libera de la cotidianidad, trabajo, estudio, casa, me saca de lo mecánico y deshumanizante que puede llegar a ser la rutina. A veces cuesta mucho creer que lo que una escribe está bien, porque siempre estamos cuestionando lo buenas que somos”.

Sara de El Salvador coincide: “Conecto mucho con la idea de escribir para sanar, retomar las energías y ser visibles”. Heyling Nicaraguense exiliada en Costa Rica, menciona que  “a pesar de que no escribo,  por medio de la fotografía pude descubrir la importancia de la memoria histórica, fue volver a recordar parte de mi vida”.

Otra compañera nos comenta ”Me gusta escribir para sanar, para plasmar momentos de mi vida que son memorables, al volver a ver las páginas me ayuda a superar muchos momentos”.

Urgencia por responderme, escucharme y aliviar el dolor. Necesidad. Alivio de lo que me sobrepasa. No olvidar las veces que he deseado.
Escribo para caminar de este (no) lugar que habito para hallarme/nos en la frontera.

Porque a través de la metáfora he logrado encontrarme con una verdad sensible, porque puedo explorar* la importancia* de mi propia existencia, despersonificarme de mis angustias y encontrar en mis personajes narrativas esperanzadoras. Escribo porque así me encuentro conmigo en lo que soy. Escribo porque es una apuesta por la (…) del deber ser. Escribo porque las palabras desenredan los nudos. Escribo para escucharme y transparentar las máscaras.

Escribo para ordenar mis ideas. Ideas en orden, coherencia de acciones, me comunico mejor.
Escribir para ser visibles. Escribir para sanar

“Yo tampoco soy poeta, pero sé que cuesta aceptar que escribimos”, cuenta una compañera de Guatemala, “en el colegio, escribía para ciertas tareas pero nunca quise publicar por miedo a que no esté bien. Escribo porque quiero, porque quiero ser escuchada, y quiero expresar lo que siento. Escribir es una forma de desahogo y de liberación, una manera de aliviarse.”

Soy de números pero tengo mucha sensibilidad al arte, cuenta la compañera de Honduras, quien nos dice que después del golpe de Estado en 2009, tuvo que salir de su país y emigró a España, al sentirse segregada en un país desconocido, comenzó a escribir sobre política, sobre ser mujer. “Yo escribo para ordenar mis ideas, para calmar mi ansiedad, para tener coherencia con mis acciones”.

Una compañera mexicana expresó que ella escribe cuentos más que poesía, “Lo que me gusta de escribir es que trabajo todos los días con un lenguaje rígido, pero la escritura me da la oportunidad de darle un espacio de verdad a la metáfora, siento que en los personajes que escribo yo estoy ahí”. “La primera vez que escribí un cuento fue para una novia que sabía que me iba a terminar´ y de ahí escribí un cuento para mi sobrina, quería contarle de esta manera que yo soy lesbiana, me gusta mucho que cuando no encuentro palabras en el lenguaje rígido, mis personajes en mi narrativa me dan esperanzas, me gusta como la escritura te víncula con otras personas, regalar una carta con un cuento a una persona que queres mucho ayuda a encontrarte con otras personas”.

“Hay temas que yo no puedo poner sobre la mesa en mi familia, pero sí les puedo escribir un cuento donde los personajes hablen de estos temas”, concluye la compañera. 

Silvia, de Costa Rica, compartío que para ella escribir viene desde la colectividad, escribir para nombranos colectivamente y hallarnos en otras personas, “yo soy una persona de familia migrante, mi padre y mi madre son nicaraguenses y yo nací en Costa Rica y esto ha sido algo muy fuerte en un país tan xenófobo y al final, es como habitar un no lugar, un no ser en ningún lado”. 

Silvia comenta lo difícil que ha sido nombrarse como mujer de familia migrante y siente que a través de la escritura ha encontrado un sostén y una tierra con otras personas que han vivido lo mismo, sanar juntes y juntas. 

En este momento, la sala contaba con muchas más asistentes alimentando la reflexión del  ¿Por qué escribimos? Sharling, compañera de Costa Rica, dijo: “En mi caso, me sale del centro, las palabras me permiten descubrir desde otro lugar, crear a través de lo que siento para mi significa la fuerza de poner la vulnerabilidad al frente y como nos identificamos, muy individual de donde surge pero muy colectivo también”.

Una compañera Nicaragüense en el exilio comenta que la pregunta le recordó mucho a unas palabras de Audre Lorde: “La escritura como liberación” y se reconoce en esa inseguridad para escribir que tenemos todas. Muchas de las cosas que ha escrito se han quedado en sus diarios o nunca salen a la luz. Actualmente escribe de manera inconclusa a modo de investigación, a modo de romper con el concepto academicista de que la escritura debe tener un porqué. 

Andrea, Hondureña, nos dijo: “a veces no escribo por la misma inseguridad, a través de la palabra aprendí que te sanas y te liberas, también identificas cosas que te están pasando, íntimas y propias, cuando leo mis escritos he identificado heridas, apegos, alegrías, la escritura es la vía para la sanación y la liberación”.

La escritura para la sanación y liberación es una constante en las palabras de las personas asistentes. La escucha atenta sin presiones y de manera cuidadosa y cariñosa ha sido el ambiente en este taller que trae de manera rica y alegre el mensaje que nosotras y nosotres sí somos dignxs de este espacio, de las palabras que salen de nuestro corazón y nuestras manos. Para seguir enriqueciendo el espacio, a casi una hora de empezado el taller, entre miradas curiosas, complicidades y muchas ganas de escribir, se continuaban sumando compañerxs y la pregunta de ¿por qué escribimos? continuó siendo la provocación principal. 

Fabi, de El Salvador, integrantede una red de mujeres universitarias dijo que escribe poemas de amor a su novia, y nos recordóque la poesía también es amor y alegría. Abigail, a pesar de que no escribe de manera constante, contóque cuando lo hace le sirve mucho para ver sus emociones. Jannet, también de El Salvador, dijo  que ella escribía de pequeña pero espera que el taller sea ese reencuentro con su yo escritora.

Lucy, que no escribe pero toma fotos, usa la fotografía para sobrellevar sus emociones, para no olvidar momentos felices y que le marcaron, y siente que esto es parte de su poesía. Katia, de México, comenta que a través del arte ha logrado experimentar su creatividad y que para ella como mujer migrante en Francia el arte fue un refugio durante la pandemia, ante el frío y la soledad, le sirvió para conocerse a sí misma y hoy en día a través de su agenda quiere escribir sus pensamientos y sueños. Todas las asistentes compartían la misma inspiración y también los mismos miedos al ser juzgadas por “buenas o malas escritoras” pero aún así todas y todes se atreven a existir por medio de la escritura.

Centroamérica Libre

El taller terminó. Contamos sobre nuestros espacios seguros, colectivas y lo que hacemos para unir y crear lazos entre nosotras y nosotres, leemos nuestros poemas (Fanzine Cuerpxs que trazan y poemario No musas). A través de las palabras vemos a otras y otres, lo vivimos y lo sentimos, un aplauso abrazador cierra el espacio y nos deja con unas profundas ganas de escribir, gritar, intercambiar y desear una Centroamérica LIBRE. 

A meses de haber finalizado el 15EFLAC y en medio de procesos vivos en una región que no olvida, rememoramos el Taller como un espacio desbordado de rabias, indignación, placer y denuncia. La escritura nos salva y más que eso, nos revive. Escribir en colectivo y desde miradas transfeministas nos potencia. Escribir desde nuestrxs cuerpxs como mujeres y trans y/o no binaries remueve la historia y marca nuevos comienzos (o viejos) en Centroamérica. 

Hoy escribimos en resistencia, el pueblo salvadoreño salió a votar en medio de un régimen de excepción donde Nayib Bukele se reeligió bajo condiciones de inconstitucionalidad y reafirma su dictadura militar. Nicaragua grita en dignidad, Costa Rica recrudece las violencias ocultas bajo la ficción democrática y la inmovilidad social, y Guatemala, ¡Resiste!