La Asociación de Mujeres Liquidámbar presentó “Voces y Realidad”, un libro que reúne historias de vida de mujeres trabajadoras sexuales de El Salvador para acercar al público a sus experiencias, desafíos, luchas, aprendizajes y proyectos de vida.
A través de sus propias voces, la publicación busca abrir una mirada más humana sobre el trabajo sexual y generar espacios para escuchar y comprender las realidades de quienes lo ejercen, más allá de los prejuicios y estigmas.
Por. Redacción
Hablar del trabajo sexual en El Salvador implica acercarse a una realidad compleja, atravesada por factores economicos, sociales, culturales y de derechos humanos. Reducir esta realidad a prejuicios o estereotipos invisibiliza las múltiples circunstancias que forman parte de las experiencias de las mujeres que lo ejercen y que dificulta comprender los desafíos que enfrentan en su vida cotidiana.
La Asociación de Mujeres Liquidámbar realizó un espacio para dar a conocer las historias de vida de diez mujeres trabajadoras sexuales en El Salvador, a partir de sus propias experiencias, sentimientos y perspectivas, desarrollaron la publicación del libro “Voces y Realidad”.
Este libro no fue escrito para convencer de pensar de una manera determinada, fue escrito para hacer algo mucho más sencillo para la sociedad pero al mismo tiempo difícil: escuchar. Nace para que se asimile que como las personas trabajadoras sexuales son sujetas de derechos y que el trabajo sexual es trabajo”. agregó Miriam Sánchez, presidenta de la Asociación de Mujeres Liquidámbar.
“Voces y Realidad” fue un espacio para las historias que muchas veces quedan fuera de las conversaciones. Sus protagonistas mencionan que para comprender esas historias es necesario mirar más allá del momento en que comenzaron a ejercer el trabajo sexual. “Cada una recorrió un camino marcado por los entornos familiares, las oportunidades y dificultades que enfrentó y las decisiones que tomó”, expresó una de las participantes.
El libro también permite acercarse a experiencias que suelen estar atravesadas por multiples formas de discriminación. Entre ellas se encuentran las mujeres trans que ejercer el trabajo sexual, quienes han recibido discriminación por su identidad de género y distintas formas de violencia y vulneración de derechos.
Uno de los desafíosque también se narran en el libro, es al hablar de las mujeres trans adultas, que por razones de edad, el trabajo sexual deja de ser una fuente sostenible de ingresos. Para muchas la dificultad no es dejar de ejercer este trabajo, es la falta de reconocimiento y de protección en el sistema social que permita mecanismos que garanticen una vejez con autonomía.
Nosotras acompañamos a nuestras mayoras, al no tener una pensión digna y en muchos casos familias que nos acompañen, nosotras nos volvemos esa red de apoyo de sostenibilidad para ellas”.
Nahomi, mujer trans y parte de la Asociación Liquidámbar.
En este sentido, hablar de derechos laborales y protección social implica preguntarse por el acceso a servicios de salud, seguridad social, vivienda y otras condiciones. La ausencia de estas garantías puede dejar a mujeres trans adultas frente a un escenario en el que, después de años de trabajo, les vulnere.
Asociación Liquidámbar en conjunto con la Plataforma Latinoamericana de Personas que Ejercen el Trabajo Sexual, PLAPERTS, proponen conocer por medio de estas diez historias el reconocimiento al trabajo sexual.