“Voy a estar tranquila hasta que el asesino de mi hija esté tras las rejas y haya reparación para mi nieto”, madre de Fernanda

La noche del 28 de octubre, a través de un comunicado, la Embajada de Estados Unidos informó que Michael Castillo Murga había sido extraditado a El Salvador para enfrentar la justicia salvadoreña por el feminicidio de Fernanda Nájera. La Fiscalía General de la República (FGR) lo confirmó durante la mañana del 29 de octubre. Sin embargo, la familia de Fernanda no fue contactada sino hasta alrededor de las 4 de la tarde del día siguiente. Así lo confirmó María de los Ángeles, madre de Fernanda.

Por. Redacción

La noticia de la extradición de Michael Castillo Murga le llegó a María por mensajes de WhatsApp. Amistades y personas cercanas comenzaron a enviarle noticias y enlaces al comunicado de la Embajada de Estados Unidos. Ella esperaba que la fiscal del caso la contactara y le explicara el proceso que seguía. La llamada llegó al final del día. Fue entonces cuando también le informaron que habían cambiado a la fiscal encargada del caso.

“Hace siete meses o un año, quizá fue la última vez que hablé con la fiscal que llevaba el caso por videollamada”, dice María. “Hubiera esperado que al momento que ellas recibieran su notificación me hubieran avisado (…) Esperamos que se pongan en contacto con nosotros las víctimas porque es su deber”, dijo a este medio ayer, antes de recibir la llamada de la fiscal.

Ocho años de espera y un proceso marcado por inconsistencias

El jueves 31 de enero de 2019, Michael Alejandro Castillo Murga llegó a la casa de Fernanda, con quien había tenido una relación y con quien tenía un hijo. La excusa con la que Murga sacó a Fernanda de su casa fue ir a ver una propiedad en Santa Ana. Le había prometido pagar el alquiler de una vivienda para que ella se mudara junto a su hijo.

Ese día Fernanda fue asesinada. Su cuerpo fue encontrado el 1 de febrero, en el kilómetro 99 de la carretera que de Ahuachapán conduce a Sonsonate, en la jurisdicción del cantón El Molino, municipio de Concepción de Ataco.

Cuatro días después encontraron a su hijo, Matías. Tenía apenas un año y siete meses. Había deambulado por la misma zona donde encontraron el cuerpo de Fernanda. Estaba deshidratado y tenía picaduras de insectos. Para su abuela, que sobreviviera sigue siendo un milagro.

La familia de Fernanda no conocía mucho de Michael Murga. En una entrevista brindada a este medio en 2019, explicaron que solo lo habían visto dos veces: el día que llegó a ver a su hijo, en septiembre de 2018, y el 31 de enero de 2019, cuando llegó a buscar a Fernanda.

La audiencia preliminar del caso fue suspendida al menos siete veces. Cada suspensión fue un golpe para María, quien desde el inicio dijo que buscaría justicia por su hija y por su nieto Matías.

La familia de Murga, según indicaron fuentes de la localidad, era conocida en la zona por tener recursos económicos. El comunicado de la Embajada de Estados Unidos confirma que Michael Castillo Murga tenía doble nacionalidad, salvadoreña y estadounidense.

Según ese comunicado, esta doble nacionalidad le permitió escapar de la justicia salvadoreña. Michael Castillo salió por un punto ciego de El Salvador hacia Guatemala y, en ese país, utilizó su documento de nacionalidad estadounidense para viajar y huir.

En el desarrollo del caso se conoció que al menos cinco personas más estaban involucradas: Jacqueline Alejandra Martínez Herrera, novia del presunto feminicida; Roberto Arturo Valdivieso López, médico; Edith del Carmen Rivas de Murga, abuela de Michael Murga; y Donald Augusto Valdivieso López, exfiscal y hermano de Roberto Valdivieso. Los dos últimos fueron acusados de fraude procesal.

En enero de 2022, Donald Augusto Valdivieso López, exjefe de la Unidad de Vida de la Oficina de la Fiscalía General de la República en Ahuachapán, aceptó haber alterado las investigaciones en el caso del feminicidio de Fernanda.

La confesión fue parte de un acuerdo mediante el cual el exfiscal aceptaba la responsabilidad a cambio de la suspensión condicional del procedimiento. La representación fiscal de Fernanda aceptó el acuerdo.

La acusación inicial de la Fiscalía por el delito de fraude procesal fue cambiada a encubrimiento por la Cámara Especializada para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres, en Santa Ana. El exfiscal quedó en libertad con medidas sustitutivas y solo tuvo que pagar a la familia de Fernanda 1,800 dólares como medida de reparación.

“Uno, como no sabía nada, la fiscal nos dijo: miren, acepten este dinero, si no, no les va a tocar nada”, dice Noe, compañero de María de los Ángeles, quien ha estado con ella durante todo el proceso.

Este es uno de los «errores» que más lamentan. Expresan que sucedió porque, al ser personas de escasos recursos, no tenían mucha formación sobre el tema y confiaron en la Fiscalía. Ahora dicen que hubieran preferido que Valdivieso fuera detenido, pues consideran que fue responsable de entorpecer el proceso.

Hasta que Murga fue capturado hace dos años en Estados Unidos, nadie estaba pagando por los daños ocasionados a la familia. Ninguna de las personas imputadas estaba detenida.

Entre alegría y rabia

¿Cómo reciben la noticia de la extradición?, preguntó este medio a María.

“Bueno, la verdad me siento feliz… Son dos cosas encontradas porque por una parte felicidad, por otra parte, el resentimiento y la cólera siempre están ahí. Pero la verdad que sí me siento feliz que lo extraditaron al fin porque ya tenía mucho tiempo de estar allá en Estados Unidos y no lo mandaban… Ahora lo que pienso es si esta extradición será justicia”.

La alegría por la extradición convive con la rabia de haber pasado casi ocho años esperando justicia, sin ninguna persona detenida por la muerte de Fernanda y sin respuestas sobre lo que ocurrió con Matías después del asesinato de su madre.

Ahora esperan que la Fiscalía juegue un mejor papel y garantice verdadera justicia para la familia.

“Esperamos que sea una condena que nos favorezca a nosotros porque él tiene que pagar por todo esto que hizo, pero que no vaya a pagar con tres ni cuatro años, sino que la condena máxima que tiene que recibir él”, dice Noe.

También temen que la familia de Michael Murga intente conseguir su libertad y buscar maneras de sacarlo del proceso. Por eso piden a las personas y organizaciones que estén atentas al caso.

“Él va a querer luchar con sus abogados, pero nosotros, aunque no tengamos dinero, tenemos mucho apoyo”, dice Noe.

La familia también espera una mejor representación del Estado.

“La Fiscalía tiene que actuar mejor porque nosotros no estamos muy contentos de la Fiscalía en el caso. Porque hubo muchas fallas… Ahora que este hombre viene a pagar, que la justicia sea bien correcta y que la Fiscalía ponga más de su parte para que este señor pague lo que ha hecho”.

Además, expresan sentir temor por su seguridad. Saben que la familia de Murga conoce dónde viven porque llegó dos veces a su casa. Por eso piden que el Estado esté atento a la seguridad de toda la familia.

“Nos fuimos de refugiados a Estados Unidos para vivir”

“¿Verdad que me veo más delgada?”, pregunta María al equipo de La Brújula, que desde 2019 ha dado seguimiento al caso.

Su voz es más baja, ha perdido peso y los años se le notan más. La entrevista ocurre después de que se realizara unos exámenes en el hospital. Su salud, afirma, está bastante deteriorada.

De no padecer ninguna enfermedad antes del feminicidio de Fernanda, pasó a perder la vista a causa de la diabetes. Son algunas de las consecuencias que su cuerpo manifiesta después de años de lucha.

Su vida se desarmó desde que perdió a su hija. No dejó de exigir justicia. Estuvo presente en las audiencias, incluso cuando estas eran suspendidas por diversas razones. Detrás de esas suspensiones estaba ella: con el corazón destrozado, con lágrimas y rabia, y con su salud cada vez más deteriorada.

En 2023, con el apoyo de una organización internacional, la familia solicitó refugio en Estados Unidos y lo obtuvo. Tuvieron que regresar en julio de este año. María cree que ese viaje le salvó la vida.

“Si no hubiera ido a Estados Unidos, no estuviera todavía dando esta entrevista. Porque gracias a Dios, pues Dios preparó el camino para que yo pudiera ir a que me hicieran una operación de corazón abierto”, comenta.

Tras años de lucha, dolor, decepciones y violencia institucional en la búsqueda de justicia, comenzó a padecer presión arterial alta y taquicardias. Estando en Estados Unidos tuvo un paro cardíaco y requirió una operación de corazón abierto que le salvó la vida. Pero su vida ya no es igual después de esas operaciones, confiesa.

“Mi vida ha cambiado tanto porque hoy soy diabética, tengo hipertensión, con el corazón abierto, válvulas, o sea, es un cambio. Nada de eso lo tenía antes. Es un cambio rotundo”.

En Estados Unidos tampoco tuvieron suerte con el trabajo y eso les obligó a regresar. Al ser personas mayores, dicen que sus cuerpos ya no podían soportar el ritmo que exigían los empleos que encontraron.

Pero algo que no dejaron de hacer mientras estuvieron en Estados Unidos fue preguntar y buscar información sobre el paradero de Murga. Fueron a la Embajada de El Salvador en Estados Unidos y buscaron apoyo de organizaciones y personas para localizarlo. Sintieron alivio cuando fue capturado en Estados Unidos en 2024, pero esperaban que su extradición fuera más rápida. Pasaron dos años antes de que sucediera.

En julio de este año regresaron a El Salvador, a la misma casa que dejaron y con la misma pena de no tener justicia por Fernanda. Eso cambió el 28 de octubre, cuando también regresó Michael Castillo. Ahora esperan que sea para que, finalmente, responda por el daño que les hizo.

“Él no va a venir a pagar solo por la muerte de Fernanda, también viene a pagar por el intento de homicidio del niño que tenemos porque además de ser hijo de él intentó asesinarlo”, enfatiza María.

La justicia no debe ser solo la condena: “Necesitamos que el Estado apoye a Matías”

Una claridad que tiene la familia es que la justicia no debe limitarse a una condena. El Estado debe brindar medidas de reparación.

Noe y María tienen 67 y 58 años, respectivamente, y regresaron de Estados Unidos porque sus cuerpos no pueden con trabajos pesados. Viven de una pequeña tienda y de un taller de bicicletas.

“Ahora está más difícil la economía… A veces lo que vendemos en un dólar de churros, lo que nos queda son 10 centavos (…) Estamos en el limbo, viendo que va a haber tiempo que no vamos a tener ni para comer (…) Si ustedes ven ahí estoy matándome”, dice Noe mientras muestra sus dedos maltratados por reparar bicicletas. “Porque aunque sea lo de una bicicleta que me gane, ya son cinco dólares, ya no son diez centavos”.

Les preocupa especialmente el futuro de su nieto. Por eso consideran que la responsabilidad civil y el propio Estado deben reparar el daño y garantizarle condiciones materiales a Matías.

“No pedimos para nosotros, necesitamos apoyo para Matías. Nosotros somos viejos y estamos enfermos, pero Matías es un niño, con toda la vida por delante, él necesita apoyo”, expresan.

Mariana Moisa, antropóloga feminista, explica que desde que se pensó la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV) se discutió qué ocurriría con los hijos e hijas de las víctimas de feminicidio, sobre todo porque en muchas familias son las mujeres quienes proveen y sostienen los hogares.

“La ausencia de la madre para mí es lo medular, porque generalmente son quienes sostienen a las familias. Incluso si vivía con sus papás, pues sostenía a la familia extendida, no solamente a sus hijos… Es importante buscar esa reparación, apoyar a la madre de la víctima para que pueda llevar adelante esta exigencia”.

Muchas organizaciones han acompañado la lucha de María. Sin embargo, en esta nueva etapa aún no ha recibido llamadas de organizaciones y necesita apoyo para pagar una abogada que la acompañe en el caso.

Quiere comprender bien el proceso. Sus experiencias anteriores le han mostrado que la Fiscalía no siempre les explica los detalles y, esta vez, quieren estar vigilantes para evitar que el presunto feminicida vuelva a escapar de la justicia. También le gustaría tener una querella en el caso.

En estos casi ocho años de exigir justicia, la familia no ha recibido apoyo del Estado para Matías. Cuenta que fueron organizaciones y personas particulares quienes les brindaron ayuda para salir adelante.

“Pues ese es mi resentimiento también porque el Estado no puso una mirada en un niño, en un recién nacido que había sido abandonado por su propio papá”, dice.

El proceso que se aproxima es difícil para la familia. Aunque Matías es un niño, dicen que ya entiende lo que ocurre y que necesita apoyo para evitar que tenga secuelas psicológicas. Sin embargo, hasta ahora nadie les ha ofrecido ese acompañamiento.

“No hubiéramos llegado hasta aquí sin el apoyo de las organizaciones y las feministas”

Para Noe y María, el apoyo de las organizaciones y de las voces feministas ha sido fundamental para sostener esta lucha. Reconocen que algunas organizaciones dejaron de acompañarlas en el camino, pero dicen que todavía sienten el cariño de quienes, por medio de mensajes y llamadas, les reafirman su apoyo.

“Yo le agradezco mucho a las organizaciones, que son varias, varias organizaciones. Más alguna organización pues creo que colgó los guantes porque ya no escuché nada de algunas, pero algunas siguen pendientes, de Santa Ana, de San Salvador, de Ahuachapán”.

Noe se suma a los agradecimientos y recuerda cómo muchas mujeres las acompañaban pese a tener sus propias dificultades.

“Yo me daba cuenta que dejaban sus hogares, sin trabajo y todo, pero ahí estaban apoyando los plantones que teníamos, que hacíamos por tal de apoyarnos y eso es lo que uno ve de las muchas personas de buen corazón”, afirma.

La extradición de quien presuntamente le quitó la vida a su hija Fernanda aún no le devuelve a María la calma y la paz que necesita. Pero dice que la acerca un poco más.

“Solo estaré tranquila el día que este proceso termine con condena justa y este hombre esté tras las rejas (…) entonces yo me vestiré de rojo celebrando el triunfo. Porque a veces me dicen unas personas: mire, y usted solo usa ropa oscura. No, les digo, mi luto va a permanecer siempre, pero sí algún día me voy a vestir de rojo será cuando este individuo pague”.

María también envía un mensaje a las madres que, como ella, siguen luchando por justicia: no desistir y seguir pese a todo.

“Yo les digo sigan luchando porque la esperanza mantiene la fe que algún día la justicia va a llegar a nuestra casa (…) No desistan, alcen la voz, busquen personas para que les ayuden a luchar… hay que exigir justicia, no hay que quedarse, como dicen, en silencio. Hay que alzar nuestras manos pidiendo justicia, y sé que si uno sigue y sigue e insiste, sé que se hará”.

El Juzgado Especializado para una Vida Libre de Violencia informó que ayer, 29 de octubre, se realizó la intimación del acusado. La familia está a la espera de la fecha de la audiencia. También espera que las organizaciones y personas que creen en la justicia les acompañen.

Para María, toda esta lucha tiene un propósito: Matías.

“Quiero que un día el niño diga: mi abuela hizo justicia para mi mamá. Eso me va a llenar de satisfacción”, expresó con lágrimas en sus ojos.