Mientras el Ministerio de Trabajo y el Consejo Superior del Trabajo impulsan un proceso de “modernización del tiempo de trabajo” bajo el esquema 4×3 —cuatro días laborales y tres de descanso—, trabajadoras de la maquila, representantes de la Federación de Sindicatos de la Maquila (FEASIES) y la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA), advierten sobre los posibles impactos de esta medida en la salud, la seguridad y la estabilidad económica de las mujeres trabajadoras.
Por. Redacción
La propuesta del Ministerio de Trabajo de concentrar las 44 horas laborales semanales en jornadas de 11 o 10 horas plantea, según organizaciones sindicales y de mujeres, un cambio que podría profundizar las desigualdades que ya enfrentan las trabajadoras, especialmente aquellas empleadas en el sector industrial textil.
La iniciativa oficial pretende reorganizar la jornada laboral para que las trabajadoras y trabajadores laboren menos días a la semana y tengan tres días de descanso. Sin embargo, organizaciones sindicales señalan que hasta ahora no han recibido un borrador ni una propuesta técnica formal que les permita conocer y analizar los alcances de la reforma.
En septiembre, el Ministro de Trabajo, Rolando Castro, informó que entre las alternativas estudiadas también están los horarios escalonados, distintas formas de organizar los descansos, pausas y rotaciones de funciones, así como modalidades que mantengan las 44 horas semanales.
A finales de septiembre, Castro afirmó que dos opciones habían tomado fuerza: trabajar 11 horas de lunes a jueves o trabajar 10 horas de lunes a jueves y cuatro horas el viernes. También planteó que una eventual modificación podría ser opcional y acordada entre trabajadores y empleadores.
Pero para las trabajadoras de maquila y las organizaciones que las representan, concentrar las mismas 44 horas en jornadas más extensas no significa necesariamente tener más tiempo para descansar. La pregunta es qué ocurre con las horas que están fuera de la fábrica: el traslado, las tareas de cuidado y, en muchos casos, la necesidad de generar ingresos adicionales.
Hemos concluido con el proceso de consulta pública. Finalizamos con los Organismos Internacionales. Hemos escuchado a todo el Movimiento Sindical, los Trabajadores, los Empresarios y actores y sectores de la sociedad. Vamos a presentar la propuesta sobre la Modernización del Trabajo en El Salvador al Presidente de la República. Acá los detalles 👇
— Rolando Castro (@RolandoCastroSv) October 3, 2026
El día empieza a las 3 de la mañana
*Marina comienza su día a las 3:00 de la madrugada, cuando suena la alarma. Cerca de las 3:45 ya está lista, cocina el desayuno y deja la comida de su hija, quien tiene un problema de salud.
A las 4:30 de la mañana sale de su casa y camina durante media hora hasta la carretera para poder abordar el primer bus que pasa cerca de las 5:10, llegando a la fábrica alrededor de las 6:00, lleva su desayuno y toma café. Aunque su jornada laboral inicia a las 7:00 de la mañana, Marina contó que debe estar 10 minutos antes en la planta “porque aunque una llegue cabalito, ya le toman como que está llegando tarde y con un minuto tarde, ya es descuento en el séptimo”, relató.
Su jornada termina formalmente a las 4:30 de la tarde. Pero todavía debe caminar unos 20 minutos hasta la parada de buses, porque la planta donde trabaja se encuentra en la última parte de la zona franca. Llega a su casa a las 6:40, a hacer la cena, preparar cosas del día siguiente y empezar otra vez la rutina.
Para Marina, una eventual jornada de 11 horas no significaría solamente pasar de ocho a 11 horas dentro de la fábrica. Esa jornada se sumaría a un día que ya incluye varias horas de traslado y una segunda jornada de tareas de cuidado.
Su experiencia permite dimensionar una de las principales preocupaciones planteadas por las organizaciones sindicales y de mujeres: las 44 horas semanales no representan todo el tiempo que una trabajadora necesita invertir para sostener un empleo.
Esa desigualdad la muestran las estadísticas nacionales. Según la Encuesta de Uso del Tiempo de 2022 del Banco Central de Reserva (BCR), las mujeres de 12 años y más que realizan trabajo no remunerado dedican, en promedio, 6 horas y 20 minutos diarios a estas actividades, frente a 3 horas y 45 minutos de los hombres.
Si se suman las 11 horas de una eventual jornada laboral y las 6 horas, 20 minutos que las mujeres dedican diariamente, en promedio, al trabajo no remunerado, el resultado es de 17 horas y 20 minutos. Este cálculo ilustrativo no incluye los traslados al trabajo ni otras necesidades cotidianas, como dormir, comer y atender asuntos personales. La suma permite dimensionar cuánto podría reducirse el tiempo disponible para el descanso ante una jornada laboral más extensa.
El Observatorio Económico y Laboral de las Mujeres de ORMUSA advierte que concentrar las 44 horas en jornadas más extensas no constituye una reducción real del tiempo de trabajo, advierte que concentrar las 44 horas semanales en jornadas más extensas no constituye una reducción real del tiempo de trabajo.
La organización señala que, para analizar los efectos de esta medida en la vida de las mujeres, es necesario considerar no solo las horas que permanecen en sus empleos, sino también el tiempo que dedican a trasladarse y a realizar tareas de cuidado no remuneradas.
Con una jornada de 11 horas, más las 6 horas y 20 minutos de trabajo no remunerado que realizan diariamente las mujeres, sumarían 17 horas y 20 minutos de trabajo al día, sin contar los traslados. Cálculo ilustrativo con datos de la propuesta 4×3 y del BCR (2022)// (Elaborado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial, revisado y verificado por el equipo editorial).
El 95% de la fuerza laboral está compuesta por mujeres
En el sector de la maquila, donde alrededor del 95 % de la fuerza laboral está compuesta por mujeres, muchas son jefas de hogar o tienen una participación fundamental en el sostenimiento económico de sus familias.
Para Marta Zaldaña, secretaria general de FEASIES, la discusión sobre la jornada laboral no puede limitarse al tiempo que una persona permanece dentro de una fábrica.
FEASIES ha advertido sobre los efectos que pueden tener las jornadas extendidas en la salud, el cansancio, el estrés y las responsabilidades familiares. Para Zaldaña, una verdadera modernización debería permitir que las personas tengan más tiempo para su vida y no solamente reorganizar las mismas horas de trabajo.
La organización también cuestiona la premisa de que los tres días libres que plantea el esquema 4×3 sean necesariamente días de descanso. Ante un salario mínimo en el sector maquila que se posiciona en el tercero más bajo de la región y frente al costo creciente de la canasta básica, las trabajadoras dedican sus días libres a vender comida: pupusas, pastelitos o lavar y planchar en sus comunidades para completar el presupuesto del hogar.
Se está diciendo que es un proceso inédito, que se ha llamado a los diversos sectores, pero nosotros hasta el momento no nos han llamado para consultar qué nos parecen sus propuestas. Ni siquiera un borrador han entregado a las organizaciones para decirnos: analícenlo, estúdienlo. Porque para nosotros, la clase trabajadora, la jornada laboral es sagrada y está marcada por luchas históricas”, agregó Zaldaña.
También señala que una modificación de los horarios podría hacer que actividades que actualmente se resuelven mediante permisos durante la jornada laboral —como consultas médicas o trámites personales— tengan que trasladarse a los días de descanso.
La jornada extendida también genera preocupación por sus posibles efectos diferenciados en las mujeres
Trabajadoras entrevistadas por La Brújula señalaron que las mujeres mayores de 40 años ya enfrentan dificultades para alcanzar los niveles de productividad exigidos en algunas fábricas. Por eso, una de ellas teme que una jornada de 11 horas pueda aumentar el riesgo de despidos.
“Con 11 horas, yo pienso que va a haber más desempleo para las mujeres mayores”, expresó.
También existe preocupación por las trabajadoras embarazadas. Aunque en algunos centros de trabajo se respetan protecciones de maternidad, aseguran conocer situaciones en las que mujeres embarazadas habían sido despedidas en otras empresas.
La experiencia de las jornadas extendidas durante la pandemia también forma parte de las preocupaciones de las trabajadoras. Durante ese periodo, algunas empresas implementaron jornadas rotativas de 4×4, con turnos de hasta 12 horas. Las trabajadoras señalaron que el cansancio comenzaba a afectar su capacidad para trabajar y que aumentaron los problemas de calidad, así como complicaciones en enfermedades como la diabetes y la hipertensión.
La extensión de la jornada también tuvo consecuencias fuera de las fábricas. Según una de las trabajadoras, al terminar los turnos a las 6:00 de la tarde había pocos buses disponibles y el transporte no era cubierto por las empresas. Esto obligaba a algunas trabajadoras a pagar traslados particulares para llegar a sus casas, con costos que podrían alcanzar los $10.
También señalaron la exposición a situaciones de violencia durante los traslados. Una de ellas relató que tres trabajadoras fueron víctimas de violencia sexual mientras se dirigían hacia las fábricas durante ese periodo. Estos testimonios muestran que extender la jornada laboral no solo modifica el tiempo dentro del centro de trabajo, sino que también puede trasladar costos y riesgos hacia la vida cotidiana de las mujeres.
Las jornadas extendidas pueden aumentar la fatiga y los riesgos para la salud y la seguridad de las trabajadoras. Además, los traslados en horarios difíciles y las responsabilidades de cuidado suman otras cargas a su día. / Elaborado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial, revisado y verificado por el equipo editorial.
FEASIES, por su parte, ha planteado que cualquier modificación de la jornada debe considerar las condiciones particulares de las trabajadoras embarazadas, lactantes y de quienes tienen responsabilidades familiares.
En ese sentido, Zaldaña señaló la importancia de que el país cumpla con el Convenio 156 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre los trabajadores con responsabilidades familiares, que busca garantizar que las responsabilidades de cuidado no se conviertan en un obstáculo para acceder, permanecer y desarrollarse en un empleo.
ORMUSA también recomienda que antes de modificar las jornadas se realicen evaluaciones de impacto en género, salud y seguridad ocupacional, además de considerar medidas de corresponsabilidad en los cuidados.
Más que la cantidad de días de descanso, la discusión sobre la jornada laboral también pone en cuestión qué condiciones permiten que ese tiempo sea realmente de descanso. Para las trabajadoras entrevistadas, las horas fuera de la fábrica no son necesariamente tiempo libre: incluyen traslados, cuidados, y, en algunos casos, actividades para generar ingresos adicionales.
Ante esta situación, la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA) expresó su respaldo a las preocupaciones planteadas por sus organizaciones afiliadas en El Salvador ante las propuestas de reorganización de la jornada laboral.
En un comunicado del 12 de octubre de 2026, advirtió que concentrar las horas de trabajo en jornadas diarias prolongadas, sumadas a los tiempos de traslado, puede provocar agotamiento y afectar la salud y la vida familiar, especialmente de las mujeres, quienes asumen de manera desproporcionada las tareas de cuidado no remuneradas. La organización sostuvo que modernizar el trabajo debe traducirse en mejores condiciones laborales, protección de la salud y una reducción progresiva del tiempo de trabajo, sin disminución salarial.