Amor con ojos de mujer

Por: Katherine Lino

Conocer a otra mujer ha sido redescubrir el amor, y redescubrirme a mí misma. Nunca había cuestionado tan fuertemente mis concepciones del amor y orientación hasta que ella llegó a mi vida.

Nacer siendo socializada como mujer es una sentencia en este mundo hecho por y para hombres. Parece como si ya todo estuviera dicho: nacer, crecer, reproducirse y morir; no queda espacio para poder escoger la forma en la que queremos vivir. Y encima de nuestros hombros, tenemos una carga invisible pero pesada de un sistema que nos dice: si naces, tu historia ya está escrita por hombres; si creces, es para aprender a cómo servirles; te debes reproducir y complacerles; y la muerte… a este punto parece hasta liberadora.

A pesar de todo lo impuesto, relacionarme con hombres me parecía aburrido y cansado, pero me llenaba de mucho miedo admitir mi gusto por las mujeres. Harta de anteponer el placer de ellos sobre el mío, de normalizar la violencia que ejercían, de no encontrarme a mí misma dentro del rol que me dijeron que debía cumplir; terminé creyendo que el problema era yo. Decidí tomarme un tiempo para sanar y descubrir por qué me iba tan mal en el amor, pero quien sabría que el universo me llevaría a la aventura más bonita, conocer el amor con ojos de mujer.

Además del vínculo a través de nuestra relación, también nos une la condición de ser mujeres y justo esto es lo que permite desafiar toda idea tradicional del amor, romance, amistad y sexualidad. No buscamos encajar en los ojos de quienes nos rechazan y a la vez nos vuelven una categoría pornográfica para su consumo; queremos amar libremente, porque el amor entre mujeres es transformador y revolucionario.

Los estigmas que existen sobre lo que no es heteronormado son una carga que como mujeres y población LGBTIQ+ debemos enfrentar, y dar el paso de reconocer quién realmente somos y exteriorizarlo no es nada fácil, pero cada unx de nosotrxs tiene su propia historia, y cada día se vuelve una oportunidad para poder decidir nuestro propio camino.

Con todo esto, por fin puedo decir abiertamente finalizando este mes del amor y de la amistad, que retar todo lo que alguna vez me impusieron y conocerla a ella ha sido el mejor regalo que la vida me pudo haber dado.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*