Victoria no murió, la mató la policía y los Estados feminicidas

Foto/Clanci Rosa

Por Clanci Rosa

Victoria Salazar es el nombre de la mujer salvadoreña asesinada por agentes policiales en Tulum, Quintana Roo del Estado de México. Este hecho ha generado indignación a nivel internacional, pero nos toca de forma especial a las feministas, porque le pone rostro a un sistema capitalista, patriarcal y racista, que a diario denunciamos y enfrentamos.

A victoria Salazar de 36 años la mató la policía, pero las violaciones a sus derechos empezaron antes por el Estado salvadoreño. La madre de Victoria dijo a la prensa que ella se fue a México buscando una mejor vida para sus dos hijas, ambas menores de edad. La ruta de Victoria es la que a diario toman muchas mujeres en un Estado ausente, que normaliza y romantiza las condiciones de vida precarias para las mujeres.

El camino de la migrante está lleno de violencia basada en género, Victoria fue violentada en su país de origen y finalmente asesinada en el país destino, México. La ruta de migración para las mujeres implica violencias que les pasan por el hecho de ser mujeres, como lo indica Johana Ramírez, abogada del Servicio Social Pasionista. 

“La historia de Victoria es la de muchas mujeres que salen del país porque han vivió violencia, muchas de ellas traen una historia previa de desplazamiento forzado, de activación de servicios estatales, o mucha veces ni siquiera han podido tener acceso a mecanismos de protección estatales, porque la violencia ha sido tal que ni siquiera han llegado a activar dichos servicios o las respuesta han sido bastante limitadas” detalla.

Victoria no es la única víctima de la desprotección y las políticas anti migratorias de muerte. En 2019, Johana Medina León, de 25 años, mujer trans salvadoreña falleció mientras buscaba asilo en Estados Unidos. Ella murió en un hospital de El Paso, Texas, cuatro días después de que la encontraron inconsciente bajo custodia de una agencia migratoria estadounidense. En este caso se dijo repetidas veces que su expresión e identidad de género estuvo asociada al maltrato que recibió, pues pese a identificarse como mujer fue recluida en un centro exclusivo para hombres. Así como Victoria y Johana, más nombres se suman a la lista.

El asesinato de Victoria también nos invita a reflexionar sobre cómo se atiende el tema de migración. Johana Ramírez expresa que este caso está relacionado con las políticas antimigratorias impulsadas por el gobierno de Donald Trump y que hasta hoy en día siguen haciendo daño. Pues esas medidas no permiten que las personas migrantes puedan acceder a mecanismos de protección humanitarias como las solicitudes de asilo, de refugios dentro de los países por haber vivido violencia basada en género.

Concentración por Victoria en México y El Salvador

En México organizaciones feministas han hecho diferentes protestas rechazando el abuso policial y condenando el asesinato de Victoria. En El Salvador la Asociación de Mujeres Ixchel llamó a una concentración, donde asistieron feministas salvadoreñas y defensoras de derechos humanos. Su denuncia se enfocó en el derecho que tienen las personas a migrar y que ninguna debe morir por ese motivo. Llamaron a los países de tránsito y de destino a acoger a las personas migrantes y no violentarlas. 

Habla, Krissia Aquino, de Asociación Ixchel

La respuesta del Gobierno salvadoreño

El día que se dio a conocer el asesinato de Victoria, el presidente Nayib Bukele respondió, como es costumbre vía Twitter, asegurando que responderían económicamente por las hijas de Victoria. La cancillería de El Salvador también emitió un comunicado rechazando el hecho y respaldando a la familia. Sin embargo, estas acciones no dan respuesta al problema de fondo. Como señala Johana Ramírez, se necesita una respuesta integral, políticas públicas de protección y de garantía de derechos para las mujeres.

“El Estado salvadoreño debe garantizar respuestas más integrales a las mujeres que han vivido distintas situaciones de violencia y debe exigir el respeto a las personas migrantes en los países de tránsito y países de destino”

 

Si la migración de las mujeres se relaciona a las violencias que enfrentan, una manera de garantizar la no repetición de un hecho tan horrendo como el asesinato de Victoria es garantizarles a las mujeres una vida libre de violencia. No obstante, pese a los datos de un aumento de feminicidios en un 25% solo en el mes de enero y las denuncias diarias de mujeres desaparecidas, el Gobierno no se refiere al tema. Al contrario, el director de la policía, Mauricio Arriaza Chicas, dijo que hay un leve aumento en las denuncias de personas desaparecidas, pero podría tratarse de un cambio de domicilio. Estas declaraciones suenan hasta ofensivas para las familias que buscan a su hija, hermano o cualquier familiar desaparecido y no obtienen respuesta del Estado.

Johana Ramírez considera que en estos momentos la migración de las mujeres se da más por la búsqueda de protección de carácter internacional, porque el Estado no ha cumplido su deber de protección y sobre todo porque no se cuenta con políticas públicas con un enfoque de género y con una mirada más sistemática de por qué la población se ve obligada a salir del territorio nacional en la búsqueda de esa protección.

Sin duda, urgen políticas públicas para atender el tema de la migración, pero también urge cambiar imaginarios colectivos, todos esos discursos que hemos venido escuchando por años contra la migración, donde incluso se justifica la pérdida de derechos. Como decían las compañeras feministas en la concentración: ¡Migrar es un derecho, abajo las fronteras!

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