AIDS 2026: entre los avances de la ciencia y las demandas de las comunidades

Durante cinco días, la respuesta mundial al VIH se discutió en Río de Janeiro desde distintos frentes: nuevas herramientas de prevención y tratamiento, investigación hacia una posible cura, financiamiento, salud mental, derechos sexuales y reproductivos y las condiciones de vida de las personas que viven con VIH. 

 

Por. Redacción 

La 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida, AIDS 2026, reunió a personas que viven con VIH, activistas, organizaciones comunitarias, personal científico y profesionales de salud bajo el lema Repensar, Reconstruir, Avanzar. 

La conferencia ocurrió en un momento que la propia International AIDS Society (IAS) definió como crítico para la respuesta al VIH, debido a una crisis de financiamiento y a recortes que amenazan programas de prevención y tratamiento a nivel mundial.

Pero las discusiones en Río mostraron que el futuro de la respuesta al VIH no depende únicamente de cuánto ha avanzado la ciencia. También, está condicionado por quién puede acceder a esos avances, quién participa en las decisiones y qué condiciones sociales enfrentan las personas que viven con el virus.

El desarrollo de nuevas tecnologías abre posibilidades para prevenir y tratar el VIH, pero las organizaciones insistieron en que la innovación, por sí sola, no garantiza que estas herramientas lleguen a quienes más las necesitan.

International Planned Parenthood Federation (IPPF), ha advertido que las barreras estructurales siguen condicionando el acceso a la respuesta al VIH. Entre ellas señala el estigma, la discriminación, la criminalización y las desigualdades, factores que dificultan que las personas más afectadas puedan acceder a servicios de prevención, pruebas, tratamiento y atención. La organización también defiende que estos servicios estén vinculados con la salud y los derechos sexuales y reproductivos, y que las comunidades participen de manera significativa en las decisiones que afectan su salud.

Esta preocupación también estuvo presente en AIDS 2026. Beatriz Grinsztejn, presidenta de la International AIDS Society, señaló que, aunque existen importantes avances en prevención, los recortes de financiamiento están afectando con la continuidad de los servicios.

Tenemos grandes avances en prevención. Por otro lado, enfrentamos importantes recortes de financiamiento que están afectando profundamente la implementación, sino también reduciendo el número de personas que reciben atención y participan en servicios de prevención".

La tensión es clara: mientras la ciencia ofrece más herramientas que nunca para prevenir y tratar el VIH, las condiciones económicas, sociales y políticas siguen determinando quién puede acceder a ellas. Para las organizaciones comunitarias, hablar de innovación también implica hablar de acceso, financiamiento, derechos y participación de las personas a quienes esas tecnologías están destinadas.

Bajo el lema «Repensar, recostruir y avanzar», la conferencia hace un llamado a replantear la respuesta al VIH. En representacion del Gobierno de Brasil, Marcia Lópes, Ministra de las mujeres destacó que se debe incorporar uin a perspectiva de igualad en las politicas publicas para garantizar acceso a la salud y autonomia de las mujeres.

Juventudes que reclaman un lugar en las decisiones

Las juventudes también ocuparon un lugar importante en la agenda. Las discusiones plantearon la necesidad de fortalecer su participación en la toma de decisiones y reconocerlas como actoras de la respuesta al VIH, y no únicamente como destinatarias de campañas de prevención.

Para Dafne Yaipén, activista de INPPARES, participar en estos espacios permite que las juventudes puedan incidir en las decisiones que afectan su salud. 

“Posicionarnos en estos espacios nos permite mostrar que nos interesan los temas de salud sexual y reproductiva, porque necesitamos saber cómo se está llevando la parte epidemiológica del VIH e involucrarnos en crear políticas públicas, crear espacios para hablar sobre nuestras realidades”, señaló.

Su planteamiento coloca la participación juvenil más allá de la representación simbólica. Se trata de tener acceso a información sobre la situación del VIH, conocer cómo se están tomando las decisiones y contar con espacios para que las experiencias de las juventudes sean consideradas en el diseño de políticas públicas.

Las juventudes advirtieron que el avance de gobiernos y discursos ultraconservadores han generado retrocesos en la garantía de los derechos sexuales y derechos reproductivos.

Uno de los temas que atravesó estas discusiones fue la educación integral en sexualidad, que organizaciones como IPPF vinculan con el acceso a información, servicios de salud sexual y reproductiva y herramientas para prevenir el VIH. La organización también reclama que adolescentes y jóvenes, incluidas las personas que viven con VIH, tengan una participación significativa en las decisiones que afectan sus vidas.

Las y los jóvenes participantes  también llevaron a la conferencia las condiciones políticas en las que viven. El avance de gobiernos y discursos ultraconservadores en distintas partes del mundo están generando restricciones sobre los derechos sexuales y reproductivos y reduciendo los espacios para discutir educación sexual, género y diversidad.

En este contexto, participar también significó disputar el derecho a hablar sobre sus propias realidades y a intervenir en las decisiones que definirán las políticas de salud sexual y reproductiva de las próximas generaciones.

La protesta también fue parte de la conferencia

Para el tercer día de la conferencia AIDS 2026, las comunidades llevaron sus demandas a los espacios de discusión, pero también al interior de la conferencia. Una de las movilizaciones puso en el centro la pregunta “¿Dónde está el dinero?”, mientras activistas reclamaron mayor financiamiento para sostener programas y servicios.

La organización brasileña Gestos incluyó esta movilización dentro de su agenda, junto con sesiones dedicadas a la salud mental, mujeres que viven con VIH y activismo.

Otra de las consignas que marcó las jornadas fue “¡Cura ya!”. La demanda no desconoce los avances de los antirretrovirales, que permiten a las personas con VIH llevar vidas largas y saludables cuando tienen acceso al tratamiento. Lo que plantea es otra pregunta: si hoy existen tratamientos eficaces, ¿por qué las comunidades siguen reclamando una cura?

Para activistas que acompañaron la protesta, controlar el virus no significa eliminarlo. Los antirretrovirales mantienen el VIH bajo control, pero el virus puede permanecer en reservorios del organismo y reaparecer si se interrumpe el tratamiento. Por eso, la investigación científica busca estrategias que permitan alcanzar una remisión sostenida sin tratamiento o, eventualmente, una cura.

La demanda de las comunidades, sin embargo, va más allá de encontrar una solución en el laboratorio. También plantea quién podrá acceder a ella cuando llegue. 

En cuanto a la prevención, la conferencia abordó nuevas herramientas como el lenacapavir, pero las discusiones estuvieron atravesadas por una misma preocupación: las innovaciones sólo tendrán impacto si son accesibles, sostenibles y si pueden implementarse a escala.

Durante una de las movilizaciones en la Globe Village de AIDS 2026, las organizaciones insistieron precisamente en esa necesidad: “Este es un llamado urgente para que los compromisos se conviertan en acciones reales con financiación para la prevención, el tratamiento y el cuidado del VIH”.

La consigna resume buena parte de las discusiones de la conferencia: no basta con que la ciencia avance. Las comunidades reclaman que estos avances lleguen a las personas, que puedan sostenerse en el tiempo y que quienes históricamente han quedado fuera tengan voz en las decisiones sobre el futuro de la respuesta al VIH.

El tercer día de la AIDS 2026, fue escenario de protesta, donde activistas y organizaciones alzaron su voz para pedir una respuesta accesible para el VIH.

Cuando el VIH también se cruza con el género

Las mujeres que viven con VIH llevaron demandas que van más allá del acceso al tratamiento antirretroviral. En la sesión “Desafíos enfrentados por mujeres viviendo con VIH en América Latina”, organizada dentro de la Women’s Networking Zone, se abordaron las barreras específicas que enfrentan en la región: acceso a salud sexual y reproductiva, autonomía sobre sus cuerpos, prevención y atención de las violencias y servicios libres de discriminación.

Estas desigualdades también atraviesan a otras poblaciones. Las trabajadoras sexuales, por su parte, reclamaron ser reconocidas como sujetas de derechos y participar en el diseño de las políticas que afectan su salud. Organizaciones como RedTraSex han insistido en que reducirlas únicamente a una categoría epidemiológica termina dejando fuera las condiciones sociales que dificultan su acceso a los servicios.

La misma discusión apareció en el panel sobre transfeminismos, donde se abordaron las experiencias de las personas trans y las barreras que enfrentan para acceder a la salud. El estigma, la discriminación y las violencias pueden alejar a las personas de los servicios y dificultar el acceso a prevención, pruebas y tratamiento.

IPPF ha señalado que las desigualdades de género y la violencia basada en género pueden limitar el acceso de mujeres y poblaciones clave a los servicios de VIH. Por ello, propone integrar las respuestas frente a la violencia con los servicios de VIH y salud sexual y reproductiva.

“No queremos ser vistas sólo como un “grupo de riesgo”, nuestras experiencias y necesidades no pueden quedar fuera de las decisiones que buscan responder a la epidemia”, mencionó una de las representantes de RedTraSex.

Una respuesta que mire a la persona, no solo al virus

La respuesta al VIH también se discutió desde dimensiones que durante años han recibido menos atención; como la salud mental y marcos legales de protección cuando el estigma y la discriminación afecta a la asistencia de salud de las personas con VIH.

De esa manera, Gestos presentó en el Global Village su modelo transdisciplinario para el cuidado de la salud mental de personas que viven con VIH y sus familias, basado en una perspectiva interseccional. La propuesta incorpora distintas áreas de acompañamiento y parte de reconocer que el estigma, la discriminación y las experiencias de violencia pueden afectar el bienestar emocional.

El planteamiento modifica también la forma de entender el tratamiento. El control del virus es fundamental, pero no agota las necesidades de una persona que vive con VIH. La salud mental, las redes de apoyo y las condiciones sociales también forman parte de la posibilidad de sostener una vida saludable.

Esa mirada se amplió en las discusiones con pueblos indígenas, donde se planteó la importancia de reconocer sus conocimientos y prácticas en la atención al VIH. Entre las propuestas estuvo la articulación de los conocimientos biomédicos con los saberes de la medicina tradicional indígena en la atención y adherencia al tratamiento antirretroviral.

Ambas discusiones parten de una misma idea: una respuesta integral al VIH no puede construirse desde una única forma de entender la salud. Las personas llegan a los servicios con historias, culturas, experiencias de discriminación y necesidades diferentes. Reconocerlas también implica preguntarse qué conocimientos son considerados válidos, quiénes participan en las decisiones y qué condiciones necesitan las personas para sostener su atención.

Durante la jornada de la AIDS 2026 se mostró que los avances científicos solo pueden transformar la respuesta al VIH si están acompañados de acceso  y participación comunitaria.

La meta de poner fin al sida como amenaza para la salud pública en 2030 dependerá, en buena medida, de que esas demandas puedan convertirse en decisiones y políticas que mejoren la vida de quienes viven con VIH.