Comunidades y organizaciones sociales advierten el deterioro del Río Lempa con la posible reactivación de proyectos mineros. El Lempa es el caudal que abastece el 75% del agua potable para el Área Metropolitana de San Salvador. Además hacen un llamado a las autoridades a crear un plan de recuperación de los ríos, lagos y otros afluentes.
Por. Redacción
La Asamblea General de las Naciones Unidas instauró el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua, para generar conciencia sobre la crisis mundial del agua y gestionar de manera sustentable este bien común imprescindible para la vida. En El Salvador el mayor afluente es el Río Lempa, el cual proporciona el 75% de agua potable y otras actividades de sobrevivencia de miles de comunidades en sus riberas y cuencas.
El Monumento por el Derecho Humano al Agua en El Salvador fue inaugurado en 2008, simboliza la lucha social por el acceso al agua.
Las organizaciones sociales y comunidades alertaron que el país se encuentra cada vez más cerca de un “estrés hídrico” debido al agotamiento de fuentes subterráneas y a la contaminación de aguas superficiales. Según señalaron, el 95 % de los ríos y quebradas del país presentan algún grado de contaminación.
Alertaron que el Río Lempa -además-enfrenta un proceso de deterioro provocado por la sobreexplotación de sus recursos, la degradación de sus ríos tributarios, la deforestación, el manejo inadecuado de desechos sólidos y las descargas de aguas residuales provenientes de centros urbanos e industrias. También mencionaron el impacto de actividades agroindustriales, la minería en Guatemala y los efectos del cambio climático.
Demandamos la derogación de la nueva Ley General de Minería Metálica y la suspensión del Acuerdo sobre Comercio Recíproco con Estados Unidos, al considerar que este podría facilitar la llegada de empresas mineras al país”, mencionaron en la lectura del comunicado.
Además, propusieron la implementación de un plan nacional para la recuperación de ríos, lagos y otros cuerpos de agua. Entre las medidas planteadas se encuentran el tratamiento adecuado de aguas residuales, la mejora en el manejo de desechos sólidos, la reforestación de cuencas y la regulación de proyectos urbanísticos o turísticos en zonas cercanas a cuerpos de agua.
Por su parte, habitantes de la comunidad de San Francisco Angulo expusieron las afectaciones que enfrentan debido al relleno sanitario ubicado en la zona, el cual —según denunciaron— ha generado contaminación ambiental y riesgos para la salud de las familias que viven en los alrededores.
Las y los residentes exigieron a las autoridades atender de manera urgente la situación e implementar medidas adecuadas para el manejo de los desechos y garantizar condiciones ambientales seguras para las comunidades. “La acumulación de desechos provoca malos olores, proliferación de vectores y contaminación del suelo y de fuentes de agua cercanas, lo que incrementa el riesgo de nuestra salud y de nuestra comunidad”, mencionaron.
Asimismo, pidieron que se realicen evaluaciones ambientales y sanitarias en la zona, así como acciones concretas para evitar que la contaminación continúe afectando la calidad de vida de las familias.
La gestión de agua incrementa el trabajo de los hogares
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), advierte que la falta de acceso al agua afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas, quienes suelen dedicar más tiempo a recolectar agua o gestionar su uso en los hogares.
La crisis hídrica tiene impactos diferenciados en la población, especialmente en las mujeres, más de 250 horas se dedican a recolectar el agua. De cada 10 hogares el 7 de estos son ellas quienes recolectan el agua y quienes se enfrentan a situaciones de violencia en los territorios cuando deben desplazarse largas distancias para conseguir agua”.
Sonia Viñerta, representante de la Unión Nacional para la Defensa de la Clase Trabajadora.
Además, mencionaron que cuando el recurso escasea, las mujeres enfrentan mayores responsabilidades relacionadas con el cuidado del hogar, la preparación de alimentos y la atención de personas enfermas, lo que profundiza las desigualdades ya existentes.
La falta de acceso al agua también tiene impactos en la salud y la vida cotidiana. De acuerdo con el estudio de la UNESCO, cuando el agua es escasa muchas mujeres priorizan su uso para otros miembros del hogar, limitando su propio consumo o el acceso a condiciones adecuadas de higiene, lo que puede afectar su bienestar y el de sus familias.
Ante este panorama, las organizaciones insistieron en que la crisis hídrica no solo es un problema ambiental, sino también un asunto de desigualdad social y de género, que requiere políticas públicas que garanticen el acceso al agua y reconozcan el papel de las mujeres en su gestión.Hicieron un llamado a comunidades, iglesias, gremios y distintos sectores del país a movilizarse en defensa del agua. “El agua es vida, su agotamiento o contaminación es muerte”.