La Educación Sexual bajo censura: cómo la desinformación llevó a excluir contenidos claves

En febrero de 2024, el Gobierno salvadoreño anunció la “eliminación” de la Educación Integral de la Sexualidad (EIS) de la currícula escolar, a pesar de que nunca existió como un enfoque estructurado en el sistema educativo. Hasta entonces, temas como la pubertad y la menstruación se abordaban de manera aislada en algunas   asignaturas de octavo grado y bachillerato, sin una perspectiva transversal ni progresiva.

Sin embargo, esta exclusión va más allá de lo pedagógico. La currícula escolar no solo determina los contenidos educativos, sino que también refleja la visión del Estado sobre el tipo de ciudadanía que busca formar. En un país con altos índices de embarazos adolescentes, violencia de género y desinformación sobre salud sexual y reproductiva, la supresión de cualquier intento de educación en sexualidad responde a una postura política con graves implicaciones sociales.

Por. Eugenia Olán

La mañana del 21 de enero, la Fiscalía General de la República publicó en su cuenta de X la condena a 26 años de prisión contra José Roberto Ramírez por el delito de violación a menor incapaz. Según el reporte de la FGR, la víctima se percató de que estaba siendo violentada sexualmente durante una clase, cuando la maestra brinda información sobre los abusos sexuales en una de las materias designadas para hablar de educación integral en sexualidad (EIS).

La Unesco define la EIS como un proceso educativo basado en un currículo que aborda los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad. Su objetivo es empoderar a niños, niñas y jóvenes con conocimientos, habilidades y valores para cuidar su bienestar, desarrollar relaciones respetuosas, tomar decisiones responsables y conocer y proteger sus derechos. 

Según estudios de organismos internacionales, los programas de educación en sexualidad han demostrado ser efectivos para reducir la violencia de género y promover relaciones más equitativas. Son cruciales para la reducción de los embarazos en adolescentes al dotar de información sobre la sexualidad y la reproducción basada en evidencia. 

En El Salvador, el Ministerio de Salud registró en 2023 más de 8 mil embarazos de niñas y adolescentes, un aproximado de 23 por día. Entre 2019 y 2023 se registraron 10, 295 casos de violencia sexual, la mayoría contra niñas y adolescentes. 

Pese a estas alarmantes cifras de embarazos y violencia sexual contra niñas y adolescentes, en El Salvador, el compromiso para incorporar la EIS de manera estructurada en el sistema educativo ha sido limitado. A lo largo de los años, legisladores y grupos conservadores han obstaculizado cualquier intento de incluir estos contenidos en la currícula escolar de manera sistemática y progresiva. 

La desinformación, los mitos o prejuicios sobre la salud sexual y la salud reproductiva han sido utilizados como argumentos para frenar su implementación en la currícula. Como resultado, se han eliminado o restringido los pocos espacios donde se abordaban temas esenciales como la prevención de embarazos adolescentes, el consentimiento y la salud reproductiva.

¿Se eliminó la EIS de la currícula escolar?

En febrero de 2024, el Gobierno salvadoreño anunció la “eliminación” de la Educación Integral de la Sexualidad (EIS) de la currícula escolar en El Salvador. Durante la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en EE.UU., Nayib Bukele afirmó en una entrevista que su gobierno estaba en contra de impartir contenidos de “ideología de género” en las escuelas.

“Estamos en contra de que metan ideologías anti-naturales, anti-Dios, anti-Familia, eso no cabe en nuestras escuelas”, expresó. Cinco días después, el ministro de Educación, José Mauricio Pineda, anunció en X que “todo rastro de la ideología de género había sido eliminado del currículo nacional”, sin brindar mayores detalles.

Las declaraciones de Bukele no fueron aisladas ni espontáneas; forman parte de una estrategia promovida por sectores de la derecha extrema para deslegitimar y atacar avances en derechos humanos, especialmente aquellos relacionados con las mujeres y las personas LGBTIQ+.

Pero ¿realmente se eliminó la EIS de la currícula escolar? Para expertas en la materia, no se puede eliminar lo que nunca ha existido. Virginia Lemus, activista feminista e investigadora de violencia sexual, explicó a este medio que en El Salvador nunca ha habido un currículo de educación integral en sexualidad.

La educación integral en sexualidad es un eje transversal presente en toda la educación formal. Es decir, debería comenzar desde kinder y extenderse hasta el bachillerato, abordando de manera complementaria, sistemática y progresiva el impacto de crecer como seres sexuales dentro de cualquier sociedad”, detalló.

Según Lemus, los cambios en currículas anteriores han sido mínimos y nunca incorporaron un enfoque integral de educación en sexualidad. Los ajustes se han limitado a modificar qué temas se abordan y en qué momento, pero no ha existido un currículo, ni en la educación pública ni en la privada, que garantice un enfoque de educación integral en sexualidad.

Si la EIS nunca existió, ¿qué es entonces lo que se ha eliminado? Lemus señala que la falta de claridad ha llevado a que docentes e implementadores interpreten el mandato como la supresión de cualquier contenido que pueda parecerse a la llamada “ideología de género”.

Esto ha resultado en la eliminación de contenidos esenciales para los estudiantes, como información sobre la menstruación, la pubertad y los cambios corporales, temas incluidos en la currícula de octavo grado. Ninguno de estos contenidos, explica Lemus, hace referencia al erotismo.

“No hay nada remotamente erótico en estos contenidos porque las únicas corporalidades que vemos son las que corresponden a nuestros cuerpos. No hay ninguna referencia al coito, no hay ninguna referencia a las relaciones afectivas, simplemente es: ‘este es mi cuerpo, funciona así’. Eso es lo que se aborda hasta el octavo grado en Ciencias, Salud y Medioambiente”.

En Orientación para la Vida, una asignatura de bachillerato, se hablaba sobre las relaciones afectivas entre pares. En Estudios Sociales, dependiendo del tipo de centro escolar, a partir de primer año de bachillerato se abordaban de manera superficial las violencias basadas en género, simplemente para contextualizar las relaciones familiares. Estos contenidos también han sido eliminados.

La supuesta eliminación de la EIS no solo es una falacia, sino que ha generado un efecto adverso: al no haber claridad sobre qué es la educación integral en sexualidad, los docentes han optado por censurar cualquier contenido que pudiera interpretarse como ideología de género. Así, lo que se ha suprimido no es un currículo inexistente, sino información fundamental para la formación de los estudiantes.

La desigualdad entre instituciones públicas y privadas en el abordaje de la EIS

Para este reportaje, Revista La Brújula realizó un sondeo sobre educación sexual en las escuelas, el cual reveló que la mayoría de las y los encuestados considera insuficiente la información recibida en el sistema educativo. Aunque algunos tuvieron acceso a ciertos contenidos, los vacíos en temas clave y la falta de preparación docente marcan una tendencia preocupante.

Los resultados muestran que muchos estudiantes solo accedieron a educación sexual en niveles superiores, como bachillerato, mientras que otros afirman no haber recibido ninguna formación al respecto. Además, la desigualdad entre instituciones públicas y privadas es evidente, con enfoques distintos en la enseñanza de estos contenidos.

El embarazo en adolescentes en El Salvador genera un impacto económico significativo para el Estado, con un costo anual de $113 millones, según el Fondo de Población de Naciones Unidas, UNFPA. Esto también afecta el desarrollo educativo de las jóvenes, ya que la mayoría abandona sus estudios. El 73.1% solo llega al primer ciclo de educación básica, el 24% logra terminar el bachillerato y solo el 2.6% alcanza la educación superior.

Uno de los principales factores que contribuyen a los embarazos tempranos es el tabú que existe en torno a la educación sexual y reproductiva en los hogares, escuelas, iglesias y otros sectores de la sociedad. La falta de información y diálogo abierto sobre este tema impide que las niñas y adolescentes tengan las herramientas necesarias para prevenir embarazos no planificados.

“Las EIS pasa por Ciencia, Salud y Medio Ambiente, pasa por Lenguaje y Literatura, pasa por Orientación para la Vida, pasa por Estudios Sociales. que es una asignatura que se ha suprimido, hasta donde sabemos, en el año 2025. Pero en el sistema únicamente se imparte en ciencias naturales o en charlas de un día de jornada por parte de organizaciones o docentes con un sesgo marcado por la iglesia”. para Lemus, los temas deben de abordarse en toda la curricula escolar.

Al respecto, las personas encuestadas por este medio mencionaron que, entre los temas que recibieron en clases con mayor frecuencia fueron la pubertad, los cambios en el cuerpo, los métodos anticonceptivos y la prevención de infecciones de transmisión sexual. Sin embargo, asuntos esenciales como el consentimiento, la diversidad sexual y la violencia de género fueron mencionados con menor frecuencia. 

La orientación sexual e identidad de género han sido temas ausentes en la EIS

En un aula con paredes descoloridas, Valeria, una adolescente trans, escuchaba atentamente a su maestra hablar sobre educación sexual. Era una charla breve, con imágenes de enfermedades de transmisión sexual y estadísticas de embarazos adolescentes. No hubo espacio para preguntas ni para abordar temas más allá de la biología y el miedo a las consecuencias.  

Hoy, con 26 años, recuerda con frustración su paso por la escuela pública. Desde temprana edad sintió que no encajaba en las expectativas de género que la sociedad le imponía.

“Desde los 6 años sabía que algo en mí era diferente, pero en la escuela jamás se habló de identidad de género o diversidad sexual. Lo único que recuerdo son los castigos, los llamados de atención y un mes de expulsión justificados porque mi comportamiento no era de manera adecuada”, relató.

En bachillerato recibió una de las pocas charlas que tuvo sobre educación sexual. Ahí, intentó preguntar si había información para personas trans. La respuesta de la maestra fue cortante: “Eso no es relevante aquí”. Durante años, la única información que pudo encontrar provenía de internet, muchas veces confusa y errónea. Sin orientación adecuada, vivió su adolescencia con miedo y desinformación.

La historia de Valeria refleja un problema persistente: la falta de un enfoque integral en la educación sexual en muchas instituciones educativas. Mientras algunos colegios han incorporado programas más inclusivos, otros -y en especial el sistema público-aún limitan la enseñanza a aspectos reproductivos y de prevención de enfermedades, dejando de lado dimensiones fundamentales como la identidad, orientación sexual, prevención de violencia sexual, uso de metodos anticonceptivos, pubertad, cambios en el cuerpo, relaciones afectivas y consentimiento.

El compromiso feminista por la educación sexual

Diversas colectivas y organizaciones han trabajado durante años en salud sexual y reproductiva, ampliando su enfoque hacia la maternidad deseada y no como una imposición. Su labor ha impulsado la educación integral en sexualidad como un derecho humano, logrando una coordinación con el Ministerio de Educación a través del INFOD. Su participación incluyó la formación docente y la elaboración de guías metodológicas para distintos niveles educativos, incorporando el enfoque de género y promoviendo la educación sexual como un eje transversal en la vida de las personas.

Con la eliminación de las EIS, las organizaciones mencionan que no hubo una comunicación formal por parte del gobierno para explicar los motivos del retiro. Perciben que la decisión responde a una postura fundamentalista influenciada por intereses religiosos, en lugar de estar basada en conocimiento científico o en derechos humanos.

En octubre de 2022, las organizaciones se manifestaron en contra de la eliminación de materiales educativos sobre educación integral en sexualidad. Posteriormente, en febrero de 2024, el Movimiento Ampliado LGBT+ de El Salvador rechazó el retiro de contenidos educativos y materiales de sensibilización sobre género y diversidad sexual en unidades de salud destinadas al control y vigilancia de infecciones de transmisión sexual.

Pese a todos estos retrocesos, las organizaciones feministas y colectivas de mujeres a través de programas independientes, capacitaciones y materiales educativos, buscan ofrecer información basada en derechos humanos y evidencia científica, asegurando que niñas, niños y adolescentes reciban formación que promueva su bienestar, autonomía y prevención de violencias para garantizar el acceso a la educación integral de la sexualidad.

La Colectiva Feminista para el Desarrollo Local en septiembre de 2024, realizó el lanzamiento de la aplicacción Includ, una herramienta digital para la educación y el empoderamiento de las juventudes, con el objetivo de contribuir al reconocimiento y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, apostando por una educación accesible e inclusiva para todxs. Esta aplicación, ofrece lecturas, juegos y trivias que permiten formarse en temas como derechos sexuales y reproductivos, salud mental y prevención de la violencia. Además, está diseñada con herramientas de accesibilidad para que personas con discapacidades también puedan utilizarla.

“Estos esfuerzos se vuelven aún más cruciales en estos contextos y lo que buscamos es garantizar que el conocimiento y la defensa de los derechos no sean silenciados”. mencionó,

Por otra parte, la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA) cuenta con el Programa de derechos sexual y derechos reproductivos para una Ciudadanía Inclusiva, donde trabaja activamente en iniciativas que buscan garantizar el acceso a la salud sexual y reproductiva, así como en la promoción de una ciudadanía inclusiva que respete y proteja los derechos de todas las personas, independientemente de su género u orientación sexual.

Estos programas son la alianza establecida con las Unidades de la Mujer y los centros educativos. Estas colaboraciones se mantienen vigentes, ya que no surgieron a raíz de las recientes prohibiciones, sino que son el resultado de un trabajo comunitario sostenido por parte de las organizaciones a lo largo del tiempo.

Sin embargo, existen restricciones en el uso de ciertas terminologías, como la palabra género, debido a que desde la narrativa oficial se asocia con la llamada ‘ideología de género’. Educadoras han señalado que, en los últimos meses, han recibido indicaciones explícitas para evitar mencionarla. ‘Nos dicen: Sí, puedes hablar del tema, pero no vayas a mencionar género’. Ante esto, su respuesta ha sido: ‘No, no voy a hablar de género, voy a hablar de derechos sexuales y derechos reproductivos’. Esto muestra cómo la prohibición busca limitar el enfoque de género, justificándose bajo términos que no tienen base científica.

A pesar de los obstáculos, continúan generando espacios de formación y herramientas innovadoras que permiten a la población, especialmente a las juventudes, acceder a información clave para su bienestar y autonomía. 

*Valeria es un nombre ficticio

Hasta el cierre de este reportaje intentamos acceder a las guías metodológicas para revisar los apartados sobre educación integral en sexualidad correspondientes al período 2022-2024, pero actualmente no están disponibles en el sitio web