¿Qué hace un hombre en una marcha feminista?- por Katherine García

Por Katherine García

Cuando lees el titulo tu primera reacción puede ser que se trata de la descripción del rol que los hombres deben de cumplir en las marchas feministas, pero en realidad no.  Nos referíamos a la primera reacción que hacen muchas compañeras al ver hombres en una marcha o con un pañuelo verde en distintas actividades. 

Se ha hablado, y debatido en muchas ocasiones sobre el separatismo, y como se concibe desde distintos espacios feministas, pero en está ocasión no hablaremos de separatismo, y tampoco vamos a de deslegitimar a los hombres que acompañan las actividades para realizar tareas de cuidado, como ser encargados de los niños, y niñas, o asistir a mujeres con algún tipo de discapacidad, y  mujeres adultas mayores. 

Nos referimos a aquellos hombres con pasamontañas en las marchas y pañuelos verdes, pero en espacios de reuniones o en lo privados son agresores de las compañeras conocemos sus nombres, rostros, acciones, y por eso nos incomodan que estén gritando nuestras consignas.

Los hombres son parte de un sistema que los privilegia en lo político, social, y relaciones sociales entre mujeres, y hombres. Si el 8 de marzo nace bajo una lucha laboral de dignificar, y condenar a 129 mujeres murieron en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos, y a través del tiempo se fueron realizando por distintas luchas. La mayoría de hombres o mejor dicho machos de izquierda han distorsionado discursos sumamente peligrosos sobre “acompañar la lucha” del feminismo, y apropiarse de luchas que no viven en las mismas condiciones de vulnerabilidad como las de nosotras.

Es necesario también resaltar que muchos “líderes sociales”  “aliados” son agresores de otras, o solo la presencia de los hombres tienen una carga simbólica de la violencia que vivimos a diario las mujeres y que  estén en estos espacios de nosotras es agresivo.

No solo las mujeres somos las únicas sujetas políticas del feminismo, y los hombres también lo son, pero su forma de vivirlo es distinta a nosotras. No deben indignarse ante el hecho de ser interpelados, expuestos por las compañeras, no deben poner por delante su propio malestar, sino escuchar, entender, empatizar y reconocer por qué puede ser posible que hoy tengamos que estar discutiendo esto, porque llegamos al punto de explicarles por qué no deben participar.

Katherine García es estudiante de la licenciatura en trabajo social, feminista, defensora de derechos humanos de las personas privadas y ex privadas de libertad, y miembra de distintos espacios de incidencia social, política del país.

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