Pamela Palenciano: “un logro ha sido haberme inspirado de otras e inspirar a otras”

Pamela Palenciano es activista y actriz feminista, comunicadora y fundadora del Teatro Del Azoro. Autora del monólogo «No solo duelen  los golpes» con más de 20 años en escena, relato autobiográfico que narra la violencia que vivió. Revista La Brújula conversó con Pamela sobre su visita a El Salvador, proyectos y su forma de hacer teatro desde una mirada feminista.

*La entrevista fue realizada durante la gira de Pamela a El Salvador en el mes de julio. 

*Las fotografías fueron tomadas durante las presentaciones de Pamela con Asociación Cultural Azoro en la Nave Cine Metro y el Centro Cultural de España.

Bienvenida Pamela para nosotras es un gusto y un honor poderte entrevistar por tu larga trayectoria, por tu aporte en el teatro y sobre todo en el teatro feminista. Desde hace años venís creando monólogos desde una mirada crítica y reflexiva sobre la violencia machista…

¿Cómo te sentís al regresar a El Salvador después de tantos años?

Me siento muy contenta de ver mis alianzas y mis vínculos con lo colectivo. Con varias compañeras construimos muchas cosas con amor y respeto reconociendo siempre nuestros privilegios de blanca. Construí con compañeras europeas, pero la mayoría de las cosas que construí fueron con compañeras salvadoreñas. 

Es un regalo volver a encontrarme con esas alianzas de las cuales, aunque haya pasado el tiempo y que hayan pasado cosas, las compañeras están.

Ya te hemos visto y escuchado en otros espacios y es bonito para nosotras poder conocer la historia que has venido haciendo desde el teatro. Sé que también te nombrás como actriz feminista ¿nos podés compartir por qué decidiste nombrarte así? 

Pues lo hice inconscientemente. Cuando se entra en la mirada de las gafas violetas, es muy difícil que todo aquello que se haga o diga no pase por ese filtro. Mi teatro ya no podía ser sino era desde esa mirada feminista. Incluso «Los más solos», la obra que venía a hacer con mi compañía, aunque represente a un hombre y esté hablando de un enfermo mental condenado en el psiquiátrico de Soyapango porque tiene un área penitenciaria. En el psiquiátrico soy Paco, cuando se construyó este personaje mi mirada feminista estaba ahí. Aunque no se nombre concretamente. Entonces, no puedo dejar de nombrarme como actriz feminista.

Pero no solo te nombraste actriz feminista sino que compartiste esas deconstrucciones con otras compañeras ¿cómo fue esta experiencia?

Bueno, como compartimos concretamente con la compañera y amiga Edith con la que estuve en un conversatorio muy bonito, desde la sinceridad, ella incluso reconoció que le costó entenderme al principio, pero fue valiente de decirlo públicamente. 

Fue difícil porque empecé hace como 14 años con las Amorales Teatro, decían ‘¿y esta chele?, ¿dónde nos quiere llevar?, pues entendemos que hacer teatro es una cosa y el feminismo es otra, separado’.

Si tu mirada ya está dentro del feminismo, si tu historia incluso, tu mirada autobiográfica, desde ya la mirada es feminista. Ya hay algo ahí. Que no hace falta que sea teoría de libros, es la práctica. Entonces fue un proceso bien interesante, me siento muy honrada de haber sido parte porque no siento que fui la líder sino que lo construí en colectivo con ellas y eso me hace falta en España, el tema de construir en colectividad y acá sí hay algo que lo facilita.

¿Cuáles considerás que han sido tus logros haciendo teatro feminista?

Bueno, un logro ha sido haberme inspirado de otras e inspirar a otras, encontrar el círculo, eso es lo que me ha resultado más bonito del teatro feminista porque todo es más circular y más horizontal dentro de las relaciones de poder que incluso establecemos entre nosotras, entre amigas, parejas mujeres.

Otro logro ha sido entrar a una cárcel con maltratadores, violadores, asesinos tanto en El Salvador como en España y llevar un monólogo feminista […] para mí fue como un logro este monólogo pero no por mí sino que para cualquier otra mujer que haga un monólogo feminista, una obra de teatro feminista, puede llegar al corazón del ser más horrible que te puedas imaginar.

Y hablando de tus logros, tus obras también han sido un logro y un gran aporte.  Nos puedes hablar sobre ellas. 

Bueno, te agradezco mucho, creo que he aprendido un montón también a base de errores, por ejemplo, “Maquila” que fue mi primera obra de teatro formal fue un error, porque me encontré con René Lovo. Pero fue un acierto al encontrarme con Máximo y con Javier que fueron mis compañeros con los que hice Maquila, una obra que denunciaba la explotación de las mujeres en El Salvador en las maquilas.

[…]

Después hice “Buscando mi nombre” que fue un homenaje a las mujeres salvadoreñas y la independencia de España, digamos de la colonia española, fue un regalo y un dolor muy grande ver toda la barbaridad que hicieron mis ancestros. 

“Partida” fue un experimento que hicimos con varias amigas sobre el proceso migratorio. Luego, “Los más solos”, la que te contaba que hicimos en el hospital psiquiátrico.  Fue increíble esa investigación, ver cómo la guerra deja las cabezas como la teja de mal. Después hice el “Popol Vuh”, un experimento con títeres, también fue un regalo acercarme a la cosmovisión maya, fue un regalo para contársela a niños y niñas en ese lenguaje. 

Luego hicimos en España la obra “Me sobra la mochila” una obra infantil para hablar de estereotipos de género. “No solo duelen los golpes”, que llevo 20 años con ella y acabo de estrenar “Arrancamiento” que es una obra que habla de la tortura que viven las mujeres en mi país, que espero que a El Savador no llegue pero creo que puede llegar. Mujeres que denuncian que un padre ha abusado física psicológica y sexualmente de la criatura y que la justicia le da la espalda y no solo no les creen sino que les arrancan a las criaturas para entregarlas con el abusador, esa es la última obra que he hecho y de todas he aprendido mucho. 

¿Cuáles otros proyectos tenés planeados, Pamela?

En este momento tengo en mente lo de mi monólogo, que acabo de estrenar, Arrancamiento, que se mueva porque solo he hecho cinco funciones. Mi sueño es traerla el otro año a El Salvador, ojalá en la Nave Cine Metro, en el Teatro Nacional si es que el gobierno me deja que presente esa obra aquí.

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Quiero incluso hacer un máster como terapeuta para acompañar a los adolescentes desde el teatro, para que las familias tengan  más credibilidad de lo que yo les voy a enseñar del teatro [… ] me encanta esa etapa y quisiera trabajar con ella a través del teatro.

Y justamente hablando de tus obras Pamela, también esto ha llevado a que seas denunciada ¿cuántas denuncias ha recibido por denunciar  la violencia machista?

Llevo seis años de acoso desde 2017 por parte del grupo de la ultraderecha [… ] he tenido tres denuncias. La última fue muy complicada porque tuve que ir a declarar que aunque no fue un juicio, fue feo ver a una jueza preguntándome de qué se trataba mi obra, cuántos personajes tenía, que si yo había dicho alguna vez en mi obra que todos los hombres eran malos, esto fue en el 2021.

La campaña, el odio y el estigma que me ha quedado. He perdido muchísimo trabajo en España. He estado haciendo varios monólogos con la policía en la puerta porque mi amenaza de muerte era muy alta, les daba miedo que se me pasara algo en el evento, que me tiraran unas piedras y que me quebraran el carro […]

Eso lo he vivido como algo colectivo, les decía a las compañeras en el feminismo español que estamos tan divididas, este ataque no sólo es para mí. A mí me están utilizando, ponen mi nombre, ponen en mi cuerpo, ponen mi identidad, pero es un ataque al feminismo en general, entonces tenemos que estar unidas.

Acá en El Salvador también siguen pasando, se siguen reproduciendo estas violencias ¿Cuál sería tu comentario para las actrices que viven este tipo de violencias?

Como Teatro del Azoro, como compañía no nos definimos como feministas porque las compañeras no tienen el compromiso público que yo sí tengo. Soy activista, lucho por esto, al final hay algo ahí, que aunque no seamos feministas como compañía es enriquecedor hacer teatro entre mujeres, desde la horizontalidad.

Yo les diría así como está el movimiento me too, que no estaba cuando denunciamos a Fernando Umaña y a Ricardo Lindo y otros directores que denunciamos, la idea era generar un un espacio de denuncia colectiva. 

[…]

Tenemos que hablar mucho, pactar mucho, si me tenés que pegar en escena, si me tenés que besar, si me tenés que abrazar, pactemos de verdad. Les diría que buscaran a colectivos para poder denunciar porque una nunca puede denunciar sola, que lo denuncien y que lo verbalicen porque vamos a estar muchas ahí para escuchar.

Te agradecemos Pamela por compartir este espacio de conversación, por compartir parte de tu trayectoria, por darnos la confianza y oportunidad de conocerte.