Mujeres periodistas en resistencia ante violencia y vulneración de sus derechos

Por: Evelyn Michelle Paniagua Aquino, Bianca Marianela Vásquez Fernández, Krissia Girón, Eugenia Olán, Karla María Flamenco. Edición: Fátima Cruz.

Este trabajo periodístico fue realizado por jóvenes participantes del diplomado feminista “Narrar desde el cuerpo-territorio” desarrollado durante el mes de julio por el equipo de Revista La Brújula.

Son diversas organizaciones y entes internacionales que han mostrado su preocupación por ataques que ha sufrido el gremio de periodistas en el país. Entre estos, las periodistas manifiestan que desde 2018 a la fecha se han agravado las expresiones físicas y verbales de acoso por parte de fuentes oficiales. La situación es compleja y se ha agudizado en los últimos dos años, en consecuencia a la entrada del nuevo gobierno, al desmejorar el escenario de la labor periodística y la estigmatización que existen hacia los periodistas. 

Ante esto, La Mesa de Protección de Periodistas cuenta con un registro de agresiones en el periodo del 01 de enero al 15 de julio de 2021; hasta estas fechas se reportan 158 casos, dentro de las agresiones denunciadas se encuentran los bloqueos de acceso de información, acoso digital, despidos colectivos e injustificados, adeudo de renta, entre otros, sostiene La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), en Registro de denuncias enero a julio 2021. 

Tomado de La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES)

 

Solo en febrero se denunciaron 70 agresiones contra periodistas esto en el marco del proceso de Elecciones Municipales y Legislativas, para mayo se contabilizan 22 agresiones en relación con la toma de posesión de la nueva legislatura y municipalidades.

Agresiones a mujeres periodistas

Dentro de estos casos se encuentran el acoso sexual por parte de Jaime Ulises Perla quien fungía como vigilante de mesa de escrutinio final de San Miguel en las pasadas elecciones contra una periodista de canal 10, Wendy Hernández, por medio de una transmisión en vivo la periodista aborda a Perla para conocer detalles sobre datos en esa mesa.

Tomado de la cuenta de twitter de Wendy Hernández

 

En la resolución de este caso la jueza Séptima de Paz de San Salvador manifestó que para ella eso no se consideraba un delito por lo cual pasó a la etapa de instrucción para que fiscalía comprobará si existía delito o no. Además de declarar que por parte de la labor que ejercen las periodistas “deberían estar acostumbradas a ese tipo de comentarios”.

Por lo cual ante este hecho, el gremio de mujeres periodistas realizó la campaña: “¡Acosar mujeres periodistas NO es normal!”, como un acto de rechazo a las declaraciones de la jueza y que no debe normalizarse la violencia ejercida contra las mujeres.

Campaña Acosar mujeres periodistas NO es normal, respaldo de colegas. Tomado del sitio de Revista La Brújula.

 

Por otra parte, uno de los casos donde se ve involucrado funcionarios públicos, utilizando comentarios denigrantes contra mujeres y sobre todo por su profesión, ocurrió el 10 de julio cuando el alcalde de Santa Tecla, Henry Flores, publicó a través de su cuenta de twitter fuertes expresiones de violencia hacia Carmen Rodríguez, que señaló los daños al patrimonio cultural debido a que el edil había ordenado pintar el Palacio Municipal con los colores de su partido oficial (Nuevas Ideas).

 

Tomado de la cuenta de twitter del alcalde de Santa Tecla, Henry Flores.

 

Respecto a agresiones en instituciones Estatales, el 24 del presente Saraí Alas, periodista del periódico El Mundo, desmintió los señalamientos de Wilson Oliva en el que colocó en su cuenta de twitter @OtoJustinian: ¨ La periodista Saraí Alas @Sari_Alas @ElMundoSV golpeó con un codazo en los senos a una comunicadora de la Asamblea. Y para rematar le dice: que si hubiera sido hombre, la comunicadora se quedaría callada¨ . Saraí colocó el video y explicó la situación donde se encontraba realizando su labor informativa en que preguntaba al diputado Dennis Salinas sobre la vinculación en reuniones con pandillas, según la publicación de un periódico digital. Además, la periodista lamentó que comunicadores de la Asamblea Legislativa obstaculicen el ejercicio periodístico.  

Tomado de la cuenta de twitter de la periodista Saraí Alas.

Para la APES la situación de mujeres periodistas es preocupante ya que existen diversos  casos de agresión por condición de género, lamentan que los discursos y grados de agresiones y de estigmatización de la práctica periodística están promovidos desde la presidencia y hacen eco en los diferentes sectores sociales.

 

Fuente: Mónica Rodríguez.

 

Agresiones a mujeres periodistas en el entorno laboral

 

Asimismo, en los últimos años se han intensificado los casos de despidos injustificados o de incumplimiento en salarios e indemnizaciones, tal es el caso de la periodista Mónica Rodríguez, quien fue despedida en el año 2020 del Canal 10 sin recibir la indemnizaciones que le corresponden, además de no existir una causa justificada a su despido.

“Me dijeron que iban a suprimir la plaza, pero en realidad me dijeron que era por pérdida de confianza, en realidad yo no estaba en ningún puesto de confianza, lo que pasa es que por mi labor de estar agremiada, pues dijeron: no, está no, no comparte con nosotros”. afirma Mónica. 

Desde su despido, Mónica realizó la denuncia pública y comenzó los trámites correspondientes para darle continuidad al caso. Sin embargo, tomó la decisión de desistir de este proceso. 

“Ya no seguí mi proceso judicial porque consideré que era demasiado engorroso y que me iban a tener ahí quizás un par de años… yo pude haber denunciado a la Presidencia de la República por no darme un debido proceso de despido, ni siquiera me dieron la indemnización que me correspondía”, manifiesta la periodista.

De esta forma, el caso de Mónica no ha tenido justicia y al igual que ella, muchas periodistas no han continuado con los procesos legales debido al poco apoyo que reciben por parte de las instituciones encargadas de darle continuidad o por el cargo que ostentan los acusados. 

En este aspecto, en 2021 son 50 mujeres periodistas han sido agredidas y vulneradas en sus derechos laborales. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la violencia contra periodistas tiene un triple efectos:

 

  • La vulneración de derechos de las víctimas a expresar y difundir sus ideas, opiniones e información.
  • Se genera un efecto amedrentador y de silenciamiento en sus pares.
  • Y se viola el derecho de las personas y las sociedades a buscar y recibir información e ideas de cualquier tipo.

 

Según la Relatoría especial para la libertad de expresión de la (CIDH) las amenazas o riesgos que enfrentan las mujeres periodistas tienden a ser invisibilizados y no son reconocidos como restricciones indebidas a la libertad de expresión por la mayoría de los colegas, medios de comunicación y autoridades estatales.

El diagnóstico sobre el entorno de trabajo de las mujeres periodistas y comunicadoras sociales de El Salvador realizado en 2018 por la Asociación de Periodistas de El Salvador y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, registra situaciones que viven las mujeres periodistas que tienen que ver con su condición salarial y las agresiones que se viven dentro de los medios de comunicación. 

“Los rangos salariales siempre están entre los $350 y $299 y ese es un tipo de agresión el hecho de no reconocer salarialmente bien a las mujeres, eso es un 35% de mujeres que fueron entrevistadas, el otro rango salarial es de $300 a $499 eso es un 19% y en el rango $500 a $700 un 15%, si lo comparamos con el salario de hombres no se equipara”, así lo expresó Mónica Rodríguez de la Asociación de Periodistas de El Salvador, APES.

En relación con los casos de agresiones Rodríguez manifestó que al preguntarles a las periodistas si al interior de los medios de comunicación existían prácticas de discriminación un 90.38% reveló que si existen este tipo de prácticas, un 88.46% indicó que recibe violencia de expresiones verbales por parte de compañeros de trabajo y el 100% de las periodistas entrevistadas dijo que sufre acoso sexual cuando realizan su labor de campo.

Mónica Rodríguez.

Por otra parte, cuando se trata de estar en un puesto de dirección el 75% comentó que las periodistas dentro de los medio de comunicación realizan trabajos operativos y no de jefaturas. Al igual que las actividades realizadas similar a las que sus colegas hombres no son remuneradas de la misma forma.

Agresiones a mujeres estudiantes de periodismo 

En relación a denuncias por parte de las estudiantes, Rodríguez  manifestó que hasta la fecha no se cuentan con cifras de agresiones específicamente de estudiantes. Sin embargo, existen de palabra pero es el mismo temor de denunciar y dar un seguimiento legal lo que no les permite tener un registro de las violaciones que pueden sufrir de acoso por parte de sus maestros, compañeros y desde las prácticas periodísticas.

Como el caso de una estudiante de cuarto año de la Licenciatura en Periodismo de la Universidad de El Salvador, que por seguridad no mencionaremos su nombre, nos explica cómo las agresiones, el acoso sexual y los abusos están presentes desde la práctica periodística como estudiante. 

Narra que durante el curso de su séptimo ciclo de la carrera universitaria se vio en la búsqueda de fuentes confiables que podrían otorgar un punto de vista sobre la construcción de un proyecto urbanistico.  Fue en ese momento que en la práctica de una investigación fue víctima de acoso.

 

“En la práctica de Periodismo de Investigación I elegimos investigar sobre la situación de la construcción del proyecto urbanistico, en el cual necesitábamos consultar diversas fuentes de movimientos organizados, inició relatando.

La fuente, representante de un moviento, la acosó con comentarios sexuales los cuales llegaban al punto de cosificación, lo que la obligaron a dejar de trabajar en su proyecto de investigación, obstruyendo así la práctica periodística de la alumna.

Para ella, la experiencia de haber sido acosada sexualmente por una autoridad de ese movimiento organizado fue impactante. Ante esto, expresó: “pues nosotras decimos o pensamos que estamos exagerando. Sí, me sentí acosada porque me puso cuatro mensajes “aludiendo” a mi cuerpo y “admirando” mi figura. Sí. Yo me sentí incómoda. Sí. Yo me sentí mal. Es acoso y no debe ser así. No se lo pedí. No lo necesito”.

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconoce que las mujeres periodistas sufren “riesgos específicos” en cuanto al desempeño de su labor. 

Las amenazas o riesgos que enfrentan las mujeres periodistas tienden a ser invisibilizados y no son reconocidos como restricciones indebidas a la libertad de expresión por la mayoría de los colegas, medios de comunicación y autoridades estatales.

Para la seguridad de periodistas se propuso la Ley de Protección a Periodistas la cual fue presentada en octubre de 2018. Sin embargo, el 19 de mayo la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales de la Asamblea Legislativa decidió archivar la propuesta de ley. El documento buscaba una protección de los derechos laborales del gremio, la creación de mecanismos de protección y atención en casos de violencia y la implementación de medidas legales que resguarden su vida y seguridad.

Sin duda, la decisión de archivar esta propuesta dificulta la prevención y sanción de violaciones a los derechos de las periodistas, situación que ha ido en aumento en los últimos años y que se ha visto reflejado en las cifras de denuncias.  

En el artículo 33 de la propuesta de Ley de Protección a Periodistas se detallaban las medidas de protección que podrían beneficiar a las periodistas si corren peligro al denunciar vulneraciones a sus derechos como la activación de protocolos de seguridad y el acompañamiento técnico de instituciones estatales. 

Asimismo, dentro de la propuesta en el artículo 29 se incluía a estudiantes de periodismo y comunicación social  para brindar garantía de derechos y protección en todos los ámbitos de su desenvolvimiento profesional en el ejercicio periodístico.

“Es un acercamiento a la academia que se considera que es donde más temor hay para realizar una denuncia, las compañeras periodistas que aún están estudiando pueden sentir temor que este maestro que ejerce algún tipo de jefatura, se apropia de ese cargo y realiza acoso a las estudiantes  y eso limita a que ellas denuncien por el miedo a las represalias, motivos de burla y el temor de que dejen la materia” aseguró la representante de la APES.

Ante estas vulneraciones la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hace un  llamado a los estados a cumplir diferentes obligaciones con los periodistas, entre ellos están:

  • Adoptar un discurso público que contribuya a prevenir la violencia contra periodistas y que no los exponga a un mayor riesgo.
  • Instruir a las fuerzas de seguridad sobre el respeto al trabajo de las y los periodistas y adoptar mecanismos de prevención adecuados para evitar la violencia contra quienes trabajan en medios de comunicación, incluida la capacitación de funcionarios públicos, en especial las fuerzas policíacas y de seguridad, y la adopción de guías de conducta o directrices sobre el respeto de la libertad de expresión.
  • Sancionar penalmente la violencia contra periodistas y trabajadores de los medios de comunicación.

Resistencia ante la violencia

Ante las agresiones y violencia las periodistas se han organizado por la lucha y protección de sus derechos, por lo que en El Salvador cuenta con diferentes iniciativas que abogan por su bienestar.

Un ejemplo de estas iniciativas es la Colectiva de Mujeres Periodistas, Comunicadoras y Trabajadoras de la Información que nace ante el descontento de las compañeras periodistas por el alza de feminicidios en el país, esto ligado al deseo de organizarse para visibilizar problemáticas que durante años han acompañado a las periodistas al desempeñar sus labores. 

“Ya venía esa inquietud o esa idea de parte de algunas compañeras de poder organizarnos, en el caso de las mujeres periodistas, comunicadoras y trabajadoras de la información porque identificamos que no se habla de lo que sucede en los medios, de lo que sucede en los espacios en los que ejercemos este trabajo y es un secreto a voces, es decir, sabemos que ocurre, pero en el debate público no se estaba colocando”. relata la periodista Josseline Roca, quien forma parte de la colectiva. 

Josseline menciona que muchas de las realidades que experimentan las periodistas son invisibilizadas y no forman parte de la agenda de los medios. Es por ello que en los últimos años las redes sociales se han convertido en un espacio de denuncia pública, además estas han permitido el apoyo de mujeres a mujeres ante situaciones de abuso, como la campaña de “Acosar a mujeres periodistas no es normal” que se realizó por medio de Twitter. 

De igual manera, uno de los puntos que la colectiva no pierde de vista es la interseccionalidad ya que cada mujer periodista ejerce su profesión en distintos ámbitos y desde diversos escenarios. Sin duda, las vivencias varían de una a otra, aunque existen problemáticas compartidas por la mayoría.

Como la evidenciada por el Diagnóstico sobre el entorno de trabajo de mujeres periodistas y comunicadoras sociales en el Salvador, en el cual el 100% de la muestra afirmó que las periodistas sufren de expresiones de acoso sexual durante su trabajo de campo y el 96.15% afirmó que las periodistas sufren este tipo de acoso al interior de sus trabajos. 

“Hay mucho temor, muchas situaciones en las que las mujeres tenemos temor de hablar de lo que nos pasa porque pueden ocurrir cosas como que te empiecen a relegar de tu trabajo, son cosas que suceden o incluso hasta que te despidan” asegura Josseline Roca. 

En cuanto a las acciones posteriores a las agresiones, el Diagnóstico sobre el entorno de trabajo de las mujeres periodistas en El Salvador reveló que el 29% de las periodistas denunciaron. Pero, no se hizo nada de forma administrativa y 19% no denunció. 

“La respuesta está en organizarnos porque de lo contrario creo que es muy difícil que logremos lo que tanto soñamos que es una vida digna, un trabajo digno y donde podamos ejercerlo libremente”. Afirma la periodista.

Así como relata Josseline Roca la Colectiva de Mujeres Periodistas, Comunicadoras Trabajadoras de la Información les ha permitido dimensionar y visibilizar situaciones que las mujeres periodistas viven a diario, como los pocos espacios en los que se les permiten desenvolverse o la brecha salarial que existe entre ellas y sus compañeros, pero también el organizarse les ha permitido vislumbrar nuevas facetas del periodismo.

“Ha sido muy bonito estar en un espacio en el que no respondemos a más nada que a ese anhelo porque podamos ejercer el trabajo de una forma digna y libre de cualquier tipo de violencia por parte de colegas, compañeros, por parte de las jefaturas y las fuentes”,  expresa. 

Jessica Orellana, fotoperiodista salvadoreña y cofundadora de Imprudencia Colectiva iniciativa que aglutina a alrededor de 50 fotógrafas salvadoreñas y que se propone visibilizar sus trabajos, relata lo que ha significado para estas mujeres conformar la colectiva.

“Imprudencia Colectiva va más allá de hacer colectividad, de estar reunidas como fotógrafas, nos interesa un montón el poder educarnos y hacer investigación de cómo estamos las fotógrafas”, afirma.

La fotoperiodista es consciente de la brecha que existe entre los hombres que se dedican a esta profesión y las mujeres, incluida la poca visibilización de sus trabajos, la diferencia entre los salarios y los cargos que ocupan. 

Tal como señala el Diagnóstico sobre el entorno de trabajo de mujeres periodistas, de la muestra seleccionada sólo el 26.92% asume cargos de decisión y con respecto a los salarios, el 35% afirmó recibir un salario por debajo del mínimo. 

“Yo siempre me cuestionaba por qué éramos pocas las mujeres que estábamos en los proyectos porque normalmente eran más hombres que mujeres y era ver cómo podemos cambiar esta realidad”, menciona Jessica Orellana. 

Es por esto que Imprudencia Colectiva ha implementado iniciativas como talleres para fotógrafas, de igual forma comparten el trabajo de las compañeras en sus redes sociales y realizan conversatorios con fotoperiodistas nacionales e internacionales.

Entre las dificultades que representa ser mujer fotoperiodista en El Salvador, Jessica destaca que hace falta una formación donde se inculque el interés por contar historias, que no todo sea técnico y que estos espacios sean dirigidos a mujeres.

“Es bien indignante sacar estadísticas en las que ninguna fotógrafa aplica a becas porque tiene miedo de no quedar, porque no confía en su trabajo, porque le da  miedo que su trabajo no sea tan bueno en comparación con el de los hombres”, comenta Jessica. 

Sin duda, el trabajo de las fotoperiodistas ha sido invisibilizado por años en El Salvador y los espacios de formación son vitales para potencializar las capacidades de cada una de ellas,  además es primordial para las nuevas fotógrafas contar con referentes nacionales que sean mujeres. 

“Hay fotógrafas que cubrieron el conflicto armado y de ninguna se habla, son pocas las referencias que hay y post conflicto armado surgieron algunas fotógrafas y no se tienen referencias de ellas, se tienen referencias de hombres y se habla de hombres”.  comparte  Orellana. 

La colectividad es una herramienta que aglutina a las mujeres, las unen aspectos puntuales, pero a través de esto se fortalece la sororidad y se crean espacios seguros para ellas. Además, se les da realce a sus trabajos y se lucha por la defensa de sus derechos cuando se les son violentados, estas son algunas de las características que acompañan a los colectivos de mujeres periodistas en El Salvador y que dan la pauta para seguir resistiendo.

 

Historias de luchas y resistencia

 

Cada mañana, Saraí Alas, periodista de Diario El Mundo, se prepara para dar cobertura a los hechos que ocurren en la Asamblea Legislativa, una rutina que realiza a diario desde hace dos años. Saraí hace notar que, si bien la labor periodística en este Órgano de Estado no ha sido fácil en ninguna legislatura, los obstáculos para recabar información y declaraciones de las y los diputados del parlamento se ha tornado más difícil en los últimos meses.

Para Saraí, la falta de acceso a la información, el constante acoso de comunicadores institucionales, seguimiento por parte agentes de la PNC y de Protección a Personalidades Importantes (PPI) y la falta de acceso a declaraciones de algunos diputados y diputadas se han convertido en piedras de tropiezo para la prensa.

“Es bien pesado psicológicamente porque, por ejemplo, Nuevas Ideas no nos da declaraciones. No tenemos acceso a la información, siempre hay un comunicador institucional pegado a nosotras, si vamos a buscar a algún diputado de GANA, ahí está el comunicador, si vamos al baño, ahí está el comunicador afuera esperando si es hombre, si es mujer pasa hasta tres veces dentro del baño viendo lo que estamos haciendo e incluso cuando hacemos llamadas a diputados están escuchando”, expresa.

Saraí comenta que, en medio de esta constante de hechos que obstaculiza el trabajo diario de la prensa, las mujeres periodistas se ven expuestas a un situaciones particulares de acoso sexual no solo de personeros de la Asamblea Legislativa sino de sus mismos colegas periodistas. “En la Asamblea son más que todo los comunicadores los que son abusivos, son situaciones que son bien incómodas. Incluso hay agentes PPI que lo hacen, que disimuladamente te empiezan a hablar pero luego empiezan las miradas y es incómodo, y siempre le van a echar la culpa a una”, dijo la periodista, quien afirma que el acoso sexual sucede en general en todas las coberturas, en cualquier lugar. “Es casi de rigor, acoso siempre va a haber”, lamenta.

En su labor diaria, Saraí Alas ha observado también otros tipos de violencia contra las mujeres como el acoso laboral y la desigualdad salarial. “En ocasiones hay compañeros que hacen menos trabajo, escriben solo una página, y la editora escribe hasta dos páginas, sube notas para la web, sube las imágenes para redes. Entonces el trabajo para la mujer es igual y gana menos (que un hombre). Aunque seas una simple editora, presentadora, periodista o reportera, siempre vamos a trabajar más porque nos exigen más, no importa si sos mamá, no importa si tenes que cumplir con obligaciones en tu casa, todas tenemos más carga que un hombre. El cansancio impacta en las mujeres periodistas”, afirma.

A varios Kilómetros del trabajo que realiza Saraí se encuentra Bessy Ramírez, periodista comunitaria de Radio Sensunat, una emisora popular ubicada en el departamento de Sonsonate y que se dedica a la difusión de diferentes temas, entre los principales, las realidades de las comunidades indígenas. Ella, también ha vivido diferentes situaciones de discriminación por ser mujer y buscar continuar con su educación superior.

“Cuando yo comencé a estudiar periodismo alguien me decía ‘y para qué va si al final las mujeres, cuando van a estudiar, ni siquiera terminan, salen embarazadas. ¿Y usted cree que va a terminar?’. Ese fue el primer reto al que me tuve que enfrentar y decir yo sí puedo. Nosotras las mujeres sí podemos, puedo prepararme y puedo afrontar las cosas de una manera diferente a lo que dice la sociedad”, comenta Bessy.

Bessy también ha vivido discriminación y estigmatización en los últimos meses por laborar en un medio de comunicación por la falta de acceso a la información y la restricción de acceso a diferentes coberturas de algunas alcaldías de diferentes partidos políticos impiden que realice sus labores con normalidad. “Si vas a alguna municipalidad a cobertura y querés preguntar te dicen que no, eso es un retroceso en el tema de libertad de expresión. Algunas coberturas no se nos ha invitado porque no somos afín al gobierno municipal, porque consideran que nuestra línea editorial no va afín a sus intereses”, comentó Bessy.

Su fuerza y empuje para salir adelante frente a la discriminación y el estigma lo encontró en las historias de las mujeres indígenas que conoce a través de su labor periodística en la radio. “Eso me ha ayudado mucho para el trabajo periodístico que yo realizo. Son las coberturas con las que más me identifico y las que más amo hacer”.

Para Bessy la experiencia del ejercicio del periodismo va más allá de recabar información y de la nota fría. Desde la mirada del periodismo comunitario, esta experiencia se enriquece a través de la convivencia con las comunidades y sectores históricamente excluidos, donde la empatía es la palabra clave.

“Conocer esas historias te lleva a sentirte parte de la comunidad, no solo es llegar y decir aquí vengo a sacar el material y ya me voy, sino es el hecho de compartir con las comunidades, de comer del plato de comida de lo que ellos reparten, de estar ahí con ellos, de convivir con ellos porque ahí vas adquiriendo más experiencia y más material para tu nota. Si vos convivís con ellos se enriquece más y ayuda a que la vivencia que tenes como periodista nos lleve a la empatía, al saber el sufrimiento que han llevado, la exclusión que han tenido en el acceso a la comunicación y en otros temas”. 

El trabajo que Bessy realiza desde el periodismo sobre pueblos indígenas nace también de su propia experiencia: Ella es originaria del municipio de Santa Catarina Masahuat, parte de la comunidad nahua-pipil. Su trabajo le ha permitido rescatar y reencontrarse con su identidad cultural, “he ido rescatando parte de mis raíces y eso me hace sentir orgullosa del trabajo que hago”, expresa.

Como Bessy y las colegas  que exponen la realidad de las mujeres periodistas salvadoreñas aun existen más mujeres periodistas que están luchando, resistiendo, visibilizando y proponiendo acciones para que las mujeres ejerzan de una forma digna su trabajo, en igualdad de derechos y  en que no exista violencia contra las mujeres.

 

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