Luna de Anatolia: de las historias individuales a la realidad colectiva de las mujeres

Foto/ Karen Sibrián 

Por Clanci Rosa 

Luna de anatolia es un grupo de mujeres jóvenes feminista que hacen música. Lo integran Rocío, Jenny, Guadalupe, Katy y Estella. Tienen alrededor de cinco años de trabajar juntas, han aprendiendo a tocar instrumentos y se han acompañado en un proceso autodidacta  debido a las limitantes que existen en el país, sobre todo para las personas con bajos recursos económicos. También por la falta de interés en el Estado para formar a artistas de la música.

“Las Lunas”, como son conocidas, escriben canciones desde su experiencia, desde su cotidianidad y desde sus vivencias en el feminismo. Después de años de arduo trabajo, Luna de Anatolia grabó su primer Extended Play (EP) compuesto por cuatro canciones escritas por ellas. En esta entrevista nos cuentan sobre sus letras, la inspiración y el mensaje que quieren enviar a través de sus tonadas. 

Jenny Figueroa tiene 22 años, es la integrante más joven en edad y tiempo de pertenecer a Luna de AnatoliaSe dedica a todos los vientos, melódicas, saxofón, también ejecuta tambores. Ella se integró a Luna el año pasado en medio de la pandemia, una coincidencia que ahora abrazan con alegría. 

Foto/cortesía

¿Qué significa para vos en lanzamiento del EP?

Para mí ha sido super especial. Yo que soy la más nueva. Estoy emocionada. Esto que hacemos es algo nuevo para mí. Creo que para todas lanzar el EP es muy especial porque he visto cuánto amor y dedicación le ponen a todo: a la música, los poemas. Creo que ha sido especial ese vínculo que hemos creado y ha hecho que para mí sea especial porque puedo sentir su emoción, ya que  ha costado llegar a este punto. 

¿Cómo definirías la música de Luna?

No podría describirla por género porque siento que es una mezcla de tantas cosas, poemas, letras, melodías, pero puedo decir que todo es muy especial.

Jenny fue la encargada de crear la melodía, los arreglos de viento para las canciones que ya estaban creadas en Luna y que se han grabado en el EP. 

Para Jenny una de las apuestas de Luna es crecer en todos los ámbitos. “Es una emoción grande porque se han lanzado las canciones a plataformas digitales donde se puede dar a conocer a través de la música y del arte”, considera. 

Estella Raquel Zelaya es una de las fundadoras de Luna, toca percusiones en el grupo “hago percusiones porque es una parte necesaria que realmente no teníamos».

Foto/ Karen Sibrián 

¿Qué significa para vos en lanzamiento del EP?

Han sido muchos años de trabajo, hacerlo en este momento, en un contexto que prácticamente empezamos en la pandemia, significó para nosotras seguir haciendo nuestras cosas, a pesar de las condiciones en los que nos encontrábamos, entonces quisimos grabar cuatro canciones específicamente porque son canciones que nos representan a las que en ese momento estaban en Luna.

¿Cuál es la canción que escribiste para el EP?

Yo escribí Noviembre.  Lo hice hace varios años, antes de empezar con Luna. Un día hablando con la Chio, (porque siempre hablamos de varias cosas), comentamos que queríamos musicalizar cosas que las demás del grupo escribiéramos. Entonces yo le dije:  tengo unas cosas bien bonitas que he escrito y así elegimos algo de lo que más a mí me gustaba. Le di la letra a la Chio y ella la empezó a musicalizar, de ahí salieron varias ideas, y cuando ya nos juntamos empezamos hacer toda la canción.  

Noviembre es como una canción en un día de mucho viento, como por esas fechas, por eso se llama así y habla más que todo de la contemplación: un día en el parque, estar, sentir, tener ese tiempo de ver que las hojas están cayendo, que hay brisa y vos te podés relajar. 

¿Cómo se vincula la música de Luna con el feminismo? 

Yo creo que desde el momento que nosotras somos mujeres organizadas dentro de un grupo feminista o que hablamos y nos plantemos esa ideología ya estamos haciendo música feminista, porque nosotras somos esto. No es que digamos vamos a escribir sobre el aborto porque eso es feminista, son cosas que nosotras ya pensamos y  que estamos analizando, pues comprendemos nuestros entornos/la vida desde esta visión feminista y desde ahí nace nuestro arte.   Por eso, si te fijas las letras no hablan de feminismo como tal, hablan de las cosas que nos pasan a las mujeres y que lo vemos desde el feminismo, porque es algo que ya no podemos obviar de nuestra vida o separar, porque es parte de lo que nosotras pensamos. 

Rocío Velazco es vocalista de Luna de Anatolia, también es fundadora. Para ella el EP es el fruto de cinco años de trabajo dentro del grupo “comenzamos en 2016 y cada canción es el resultado de nuestro proceso como músicas».

Foto/ Karen Sibrián 

¿Qué significa para vos en lanzamiento del EP?

Es el fruto de cinco años de trabajo. Cada una escribió las piezas partiendo de situaciones que nos han ocurrido en nuestra vida, pero que también han ocurrido dentro del contexto histórico de El Salvador. Creo que es un recorrido por la memoria histórica tanto individual como colectiva de las mujeres en el país. Son piezas artísticas importantes porque han tenido una investigación respecto a la forma como se construyó la música, desde el momento en que se escribe la letra, el contexto que se le da, la musicalización, los arreglos que lleva, es muy importante porque  nos ha enseñado otra perspectiva de la música. La música también es un proceso científico.

¿Cuál es la canción que escribiste para el EP?

Yo escribí abuela. En un principio era la forma de recordar a las mujeres que han estado en mi línea familiar sanguínea y todas las cosas que ellas me han enseñado a lo largo de la vida. También, es una manera de entender que sin las mujeres que están antes de nosotras, muchas de las cosas que hemos logrado no existieran.  A veces damos por sentado que los que ahora consideramos derechos en otros momentos han sido privilegios. Así, ahora también, las cosas que nosotras vayamos transformando las nuevas generaciones de mujeres lo van a percibir de manera distinta. Es esa reconexión con nuestras raíces.

¿Cuáles son las apuestas después de lanzar este EP?

Creo que este EP es una forma de cerrar un proceso dentro del grupo e iniciar otro. Ahora tenemos otros conocimientos. Tenemos otras experiencias de vida y otras cosas de las que queremos hablar. Ahora estamos enfocándonos en esa creación de nueva música. También queremos mantener siempre la creación de espacios musicales para las mujeres, estamos enfocadas en eso, afirma.  

Guadalupe ha sido integrante de Luna de Anatolia y actualmente colabora con el grupo. Nosotras no nos reunimos ya sabiendo alrededor de la música. Nos unió antes ese proceso de intentar descubrirnos a nosotras mismas y ver qué es lo que cada una quería hacer o qué era lo que nos movía» 

Foto/cortesía

¿Cuál canción escribiste para el EP?

Rufina. La escribí en un contexto donde me cuestionaba mucho acerca del feminismo y también de mi propia historia, porque mi historia también ha sido como la de muchas: fragmentada. Ha sido como bien doloroso para la familia contarlo y creo que ahí es donde me identifiqué mucho con Rufina porque fue una mujer que estuvo sola mucho tiempo. Experimentar esos dolores no es fácil. No es sencillo. Creo que cualquier otra persona hubiera tenido miedo, y bueno ella no lo tuvo y me parece muy importante. 

“La gente a veces no quiere escuchar contenido chocante, quiere escuchar cosas bonitas, porque creo que en ocasiones es demasiado viviendo en esta realidad”

¿Cómo se vincula su música con el feminismo y la memoria?

Viene de lo personal es político, en este caso con la canción de Rufina puedo hablar de mis procesos. No es que viviera la guerra pero sufrí todas las consecuencias de una madre que no tuvo la oportunidad de estudiar, de esas fracturas intergeneracionales dentro de las mismas familias. Y en el feminismo una empieza cuestionando primero a una para poder estar trabajando en colectivo. Creo que también el tema de la memoria en el feminismo es bien importante porque siempre se nos olvida y el feminismo nos viene a interpelar e invita a cuestionarnos y no olvidar. 

Katy toca la guitarra en el grupo. Para ella el lanzamiento del EP significa el cierre de un ciclo: “aprendimos muchas cosas, estuvimos en ensayos en nuestras casa con los recursos que teníamos (…). Es una síntesis de todo lo que ha venido pasando desde hace cinco años”.

Foto/ Karen Sibrián 

¿Cuál canción escribiste para el EP?

Se llama La Calle. Esta canción habla de una tristeza que pasa por muchas personas. No por todas. Yo tuve el privilegio de viajar sin ser migrante, sin tener que vivir otras situaciones que otras personas han vivido, entonces ha sido una síntesis de los viajes que he hecho, habla sobre la migración. En un principio se remite a Cuba y Miami, es importante eso en la historia porque en el 2017 se quita esta Ley de Pies Secos/Pies Mojados que tenía Estados Unidos con Cuba.

Consistía en que los cubanos al llegar a la parte de la playa con Miami tenían que correr de la balsa y llegando a la arena entonces son pies secos y eran legales en Miami, pero no podían volver a cuba. En 2017 con Obama se transforma la ley y sucede otro fenómeno de la migración. Se trata de las vivencias de las personas que viajan hacia el norte. También, se ha inspirado en la situación de un familiar, misma que yo vi de cerca desde su estado de prisión. Desde esa experiencia empecé a investigar más. La canción hace un recorrido, no exacto, por los lugares emblemáticos que se refieren a la migración de las personas. 

Nuestra música es universal, lo que pasa es que la gente no la quiere escuchar porque no quiere escuchar los problemas de las mujeres

¿Cuáles son los principales obstáculos que han encontrado en su camino de músicas?

Con relación a la música hasta hace poco hay algunas escuelas de música que están creciendo y dan clases, anteriormente los esfuerzos no han sido tan grandes y no han sido para todas las personas. Ahí es donde alguien que no conoce o no ha tenido en la escuela pública una clase de música no se imagina que va a seguir estudiando música, porque la música debe aprenderse desde pequeña. Ya cuando se aprende grande como nosotras, que quizá siempre estuvimos cerca de la música (…) hay doble obstáculo: hay que ver cómo vivir porque no podemos vivir de la música. No genera una gran ganancia económica y también por el hecho de ser mujer. Casi siempre en los espacios los hombres son los que tocan guitarra, por ejemplo, son guitarristas, casi no se ven mujeres guitarristas.

Yo estuve en una orquesta de guitarra y no había ninguna mujer guitarrista. Una vez tuve una compañera, pero de ahí nada. Una a veces siente pena de estar hacia al público, y desde ahí hay que empoderarse para poder desarrollarse en la música. Creo que Luna de Anatolia ha sido un espacio importante para eso. No hemos sido expertas, pero hemos ido estudiando y creciendo en el grupo. 

¿Hay críticas a la música cuando es hecha por mujeres y sobre todo feministas? 

A veces te dicen que la música que creas es panfletaria, o que su contenido es dirigido solo a las mujeres. Pero no es cierto porque también es una música universal. Lo que pasa es que la gente no la quiere escuchar, porque no quiere escuchar los problemas de las mujeres. Pero eso pierde sentido ya no nos interesa tanto. Quien quiere escuchar la música la va a escuchar y va a saber el valor que tiene porque tiene una investigación de contenido de las historias y ha sido cuidada en todas sus letras. 

Luna de Anatolia es uno de los grupos de mujeres músicas que se abren paso en un espacio históricamente dominado por hombres. El EP de Luna está disponible online. Las Lunas trabajan en nuevas canciones para seguir haciendo música. 

 

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