Se registran 3,979 inscripciones de embarazo en niñas y adolescentes en los primeros tres meses del año

Fotografía: Internet

Por: Clanci Rosa

Según datos del Portal de Transparencia del Hospital Nacional de La Mujer «Dra. María Isabel Rodríguez», en el primer trimestre de 2020 se registraron 17,451 inscripciones de embarazos en la red de establecimientos de salud del Ministerio de Salud. De estos, 144 son niñas de entre 10 a 14 años y 3,835 de adolescentes y jóvenes de 15 a 19 años.

Pero estos datos no difieren mucho de los registrados el año pasado en la misma fecha: 146 embarazos en niñas de 10 a 14 años, 3,998 en adolescentes de 15 a 19 años; y en total 16,748, de enero a marzo 2019. Sin embargo, es importante destacar, los embarazos en niñas de entre 10 y 14 años mayormente son producto de violación sexual: 

«La gran mayoría de embarazos en niñas y adolescentes son relacionados con el delito de violación y lo han normalizado la sociedad, la familia o personas mas cercanas, o han guardado silencio, me imagino que desde la cuarentena habrá un repunte de niñas embarazadas por el confinamiento» explica, la abogada Paola Sosa.

En 2017, se registraron 19,190 embarazos en niñas y adolescentes entre 10 a 19 años de edad, lo que significa que en el país cada día se embarazan 52 mujeres en estas edades. 

 

Otro delito que se relaciona con los embarazos en adolescentes es el estupro, así lo explica Sosa: «el estupro es cuando un hombre mayor de edad bajo engaños(no siempre con violencia), tiene relaciones con una niña o adolescente, hay que entender que emocionalmente no hay misma experiencia y madurez que un hombre de 25 años de edad, porque no solo son los hombres mayores de cuarenta, estupro también aplica a un joven de 18 años con una niña de 12 años» detalla.

El año pasado el Instituto de Medicina Legal realizó 2,894 reconocimientos por violencia sexual. Es decir, 8 casos diarios, el 75% de abusos se cometió en niñas y adolescentes menores de 17 años, incluyendo 848 casos de niñas menores de 11 años.  «Los agresores fueron personas conocidas, familiares cercanos, vecinos y otros que viven cerca o dentro de la misma casa» se detalla en el Observatorio de violencia contra la mujer de ORMUSA.

La violencia sexual: un secreto de familia 

-El secreto familiar existente aquí y en América Latina- explica Sosa, » hay violación de padres, tíos , hermanos; ese secreto hace que se tome solo como un embarazo en una niña y no verlo como una violación sexual. Son violaciones bajo de agua, son padres que saben que sus hijas tienen parejas mayores, pero por miedo o conveniencia aceptan la relación, digo por miedo, porque muchas niñas son sometidas a relaciones con pandilleros», explica. 

Organizaciones feministas han advertido que la cuarentena expone a niñas y adolescentes a violación sexual, precisamente porque las estadísticas muestran que los agresores son personas cercanas, que incluso viven en sus casas. La FGR reporta del 1 de enero al 1 de marzo del año pasado (2019)  1,322 denuncias de violencia sexual, pero este año, en la misma fecha, se reportan 1436 denuncias por violación sexual, es decir hay un aumento del 9%, esta cifra solo incluye 4 días de cuarentena, porque inició el 11 de marzo. 

«Es preocupante que en solo tres meses se tengan 144 embarazos en niñas y adolescentes, estos casos claramente son violación a un menor incapaz, no solo por lo que dice el Código Penal, si no por la falta de implementación de la educación integral de la sexual, si desde la escuela no les enseñamos qué es la violencia sexual, ni a identificar que son sujetas de derechos, difícilmente combatiremos estas agresiones» afirma Keyla Cáceres, de la Red de Colectivas feministas.

Cuarentena por Pandemia podría aumentar embarazos no deseados

«Es posible que 47 millones de mujeres de 114 países de ingresos bajos y medianos no puedan acceder a anticonceptivos modernos, y se prevé que se producirán 7 millones de embarazos no planificados si el confinamiento se prolonga 6 meses y los servicios de salud experimentan interrupciones importantes. Por cada 3 meses que se mantenga el confinamiento, habrá hasta 2 millones más de mujeres que no puedan utilizar anticonceptivos modernos» señala un estudio del UNFPA,  el organismo de las Naciones Unidas especializado en la salud sexual y reproductiva.

El estudio explica la repercusión que está teniendo la COVID-19 en las mujeres debido a la centralización de los sistemas de salud para atender la Pandemia, también el abandono de las planificación familiar por miedo a visitar los establecimientos de salud y contraer el virus.

«Las alteraciones de las cadenas de suministro mundiales también pueden provocar una importante escasez de anticonceptivos, y se prevé un aumento de la violencia por razón de género, ya que las mujeres se ven atrapadas en casa durante períodos prolongados» indica el estudio.

En El Salvador el Ministerio de Salud informó el 15 de marzo a través de un comunicado que en los 30 hospitales y Unidades de Salud de la red pública a nivel nacional se suspendía la consulta externa (a partir del lunes 16 de marzo hasta nuevo aviso).  La medida se tomó para poner  la totalidad del personal de salud permanente a la atención del COVID-19. También, se indicó que solo se atendería a los servicios de emergencias y a pacientes con enfermedades crónicas, con alto riesgo de descompensación.

A esto se sumaron las medidas de restricción para la movilización: se suspendió el transporte público y para salir de casa solo se puede en los días que corresponde según DUI. Para organizaciones de mujeres dichas medidas carecen de enfoque de género y dificultan el acceso a los métodos de planificación familiar.

“Es lamentable que en esta pandemia el transporte se destine únicamente para enfermedades crónicas y no para acceder a los métodos de planificación, como ir por la inyección de los tres meses, uno de los métodos más utilizados por la mujer en El Salvador. Las medidas no deben ser homogéneas y menos cuando se trata de las mujeres en etapa reproductiva, los problemas de salud también tienen que ver con la salud sexual y reproductiva” expresa Keyla Cáceres, de la Red de Colectivas Feministas.

Para Lisseth Alas, de la Agrupación Ciudadana por la despenalización del aborto, la falta de enfoque de género en estas medidas refleja que la salud sexual y reproductiva no es prioridad ni en El Salvador ni en Centroamérica: “los Estados están pidiendo todos los recursos para contrarrestar al virus y no están pensando en los impactos de esta emergencia en los cuerpos de las mujeres”.

Además, explica que la negativa al acceso de los métodos de planificación familiar impactará en la economía de las mujeres. En este caso, los servicios que antes tenían garantizados por los sistemas de salud ahora les tocará que cubrirlos de sus bolsillos, en el caso de las que puedan comprarlos: “las que no puedan, están en riesgos de embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual”, explica.

El 25 de marzo de este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció a los servicios relacionados con la salud reproductiva como un servicio esencial y de alta prioridad. IPAS CAM ha brindado una serie de recomendaciones para garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres durante la emergencia

  • Disponibilidad de métodos anticonceptivos durante la contingencia sanitaria
  • Diferentes opciones de anticoncepción
  • Anticoncepción de emergencia
  • Remplazo de métodos anticonceptivos
  • Anticoncepción postaborto
  • Promoción de métodos anticonceptivos

 

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