YoSoyAmoral

Por Paola Lorenzana

Criminalizar a defensoras de derechos humanos es una debilidad de nuestro sistema y una elección del Estado frente al proceso que lleva un agresor contra la colectiva Amorales.

El Estado nos viola porque quiere cuando nos toca enfrentarlo cara a cara. Y lo nombro violador porque atenta contra los derechos de las mujeres al encubrir a agresores prestándose a darle la espalda a las víctimas y atentar contra quienes las defienden, ponen su cuerpo, su voz y su arte para generar discusión sobre el acoso dentro de la UES, crear campañas para visibilizar a los agresores, acompañar a las víctimas y presionar para que las autoridades de esta universidad reciban las denuncias. En lugar de acompañar, creer, investigar y protegerlas como defensoras, la universidad, el sistema judicial, el Estado se ponen del lado del agresor y usan el sistema para acusarlas, encausando la mirada inquisidora hacia ellas, no contra el denunciado agresor.

Ante la acción realizada en los alrededores de la UES “El violador eres tú”, algunas reacciones son de rechazo y sermoneo moralista. Sus comentarios violentos y de odio se suman a estas olas de desprestigio que salpican a las defensoras de la Colectiva Amorales. Y los datos de más o menos 20,000 denuncias de violencias contra mujeres, 19,000 niñas y adolescentes atendidas en el sistema de salud por embarazos de riesgo producto de violaciones se vuelven vacío al enfocarse  en criminalizar a estas artistas, defensoras, activistas y feministas.

El actuar en defensa de los derechos de otras se criminaliza, el enojo se criminaliza, la autodefensa se criminaliza. Según la Constitución, el origen y el fin de la actividad del Estado es la persona humana y su obligación es “asegurar que todos sus habitantes gocen de libertad, salud, cultura, bienestar económico y justicia social”. Reconoce que existe un impacto diferenciado de la violencia según el género de las víctimas producto de la desigualdad en las relaciones de poder. Esa relación de poder se manifiesta en la conducta machista y si el término incomoda, un par de ejemplos: cuando a nivel judicial se asevera que, si no hay violación, los tocamientos en zonas genitales, no son delito; cuando en las instituciones de educación superior se justifican sus faltas de protocolo y mecanismos para detectar, prevenir y sancionar las conductas de discriminación y violencia contra las mujeres para no implementarlas y proteger a agresores o se amenaza a quienes defienden a otras, allí es clara la conducta predominante, la conducta machista. Entonces, la Asamblea Legislativa reforma el artículo 21 de la LEIV para hacer explícito este mandato de “bienestar” porque a partir de estos vacíos se privilegia el constructo machista que justifica agresiones, que persigue a las víctimas y no a los victimarios y a estos, les permite regresar, denunciar y atacar a defensoras.

Defender defensoras, defender a víctimas de violencia, defenderse de las violencias es cuestionado por la sociedad pseudo moralista que se mantiene alerta de quienes alteran el status quo de los agresores. Los agresores violan porque quieren, acosan porque quieren, agreden porque quieren. Todos han tenido la oportunidad de negarse al sistema y vivir apegados a la legislación vigente. Pero no, sigue perpetuándose el sistema y la moralidad de saco tiene de nuevo a unas artistas feministas, defendiéndose de agresores. Por eso, ante toda esta criminalización, soy 100% AMORAL, a cada una de estas mujeres artistas no solo les creo, las acompaño, las siento, las vivo, soy Amoral.

#LaIncómoda #SiempreIncorrecta #YoLesCreoALasAmorales

Paola Lorenzana es artista feminista  y docente

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