Está todo mal
Me levanto y escucho las noticias, y está todo mal.
Por: Mariana Moisa
Cada día es más difícil arrancar, encontrar fuerzas para seguir, para encontrar sentido en un mundo que parece haberlo perdido.
Está todo mal.
Cuido plantitas, hago yoga, medito. Estudié más cursos en línea, que parece que en algún momento (en la pandemia) fui testiga de la democratización del conocimiento, como si hubiera visto el triunfo de una revolución de clase, como si por un momento todas hubiéramos tenido acceso al conocimiento ilimitado con tan solo hacer clic en cualquier plataforma de internet, como si las desigualdades hubieran tomado un año sabático y de repente, todo aquello que siempre quise aprender, finalmente era para mí, pero solo fue un espejismo creado por el capitalismo; ni los cien cursos de $0.99 ctvs que compré en Doméstika mejoraron mis condiciones laborales, ni las certificaciones gratuitas de Google nos dieron acceso a mejores trabajos.
Está todo mal.
Cada día veo tuits discriminatorios, transfobicos, racistas, sexistas y hasta terfos del techno millonario dueño de Twitter, escribe como si fuera un adolescente excitado después de haber visto media teta en la tele y pienso que está todo mal.
Está todo mal
Porque cada día que dedico un tuit para exponer mis ideas sesudas de por qué el gobierno nos está hundiendo en la pobreza, pero rapidito me hago un “friendly remairder”: no puedes esperar hacer una revuelta dentro de una empresa privada, que las redes sociales son eso, una gran maquila y no la plaza Libertad, que twitter está más cerca de parecerse a un pasillo del Wallmart que a la avenida Roosevelt donde suelen manifestarse las feministas.
Está todo mal
Porque afuera de mi casa, en pleno centro de la capital, vi tres tucanes y no me maravillé, lloré y pensé en que estamos matando este país a pasos gigantes, pensé en la Finca El Espino, en oriente y sus playas, en mi cantón en La Libertad, pensé que, todo lo que tocan los de este narco gobierno lo arruinan.
Está todo mal
Porque algunos que migraron, aquellos que sentían nostalgia al pensar en la horchata y los churritos Diana, hoy parece que sienten odio, odio por lo que dejaron atrás, odio por quienes nos quedamos en este país desigual que desprecia y expulsa a sus ciudadanas y ciudadanos, aquellas personas nostálgicas agrupades en el concepto de “hermanos lejanos”, hoy apoyan al fascismo que nos gobierna, como una suerte de venganza contra nosotras.
Está todo mal
Porque huele a desesperanza, porque cada día cuesta más levantarse y luchar por un mundo mejor.
Está todo mal
Porque El Salvador huele a odio, a clasismo, a cianuro y a bitcoiner trasnochado, como diría Rita Segato, perdimos la posibilidad de comunicar lo que está pasando, perdimos la gramaticalidad y nuestro grito de auxilio se volvió silente.
Está todo mal, pero hay esperanza
Porque el olor a rebeldía sigue llegando, porque la amiga está indignada y grita paz y justicia en el centro histórico de San Salvador donde lavan la acera (andén) en la que cayó asesinada una mujer por la bala de un francotirador.
Pero hoy llegaron las compañeras, las feministas, las cómplices, con carteles potentes cargados de rabia y de humor inteligente, invitan a la alegre rebeldía por la que algún día…levantarse volverá a significar alegría.
“El feminismo es un movimiento que sacude, se expande y avanza hacia la política. La desobediencia es lo que mueve la historia, sin ella no hay tránsito y no hay cambio. Todo esto pasa después de la insurrección y del espíritu vacío”. Rita Segato (https://uchile.cl/noticias/230398/rita-segato-la-desobediencia-es-lo-que-mueve-la-historia).