Cartas que Nadie Me Pidió (IV)

Este 14 de febrero las flores prometen más de lo que cumplen y los silencios gritan verdades incómodas. Cinco relatos desde el lado que el amor heterosexual prefiere no mirar. Léase bajo su propio riesgo.

Por: La Cortesana (pseudónimo)

Querida y gentil lectora:

Hay ciertos “caballeros” que profesan amar a las feministas y a los derechos humanos. Oh, cómo les encanta la compañía de mujeres brillantes: salir con ellas, recibir invitaciones, que les paguen la cuenta. Se alimentan de la luz de su presencia, de su energía, de su tiempo… y todo en secreto, claro, porque en su familia, entre sus amigos, en el mundo real, jamás querrían que alguien supiera.

Cuando se los confronta, cuando se nombran los micromachismos, las burlas, los privilegios,  de pronto la dama que habla se convierte en exagerada, histérica, violenta, irracional y loca . Su defensa se vuelve problema; sus palabras, amenaza.

Y si además la mujer tiene logros, éxito, autonomía… ¡cuidado! Los ridiculiza, los minimiza, los encasilla como “competencia” o “ego inflado”, mientras él, con toda la pompa imaginable, se autoproclama aliado.

Querida lectora, ese hombre no es un aliado. Es un parásito afectivo y simbólico: toma la causa feminista como fachada para acumular beneficios sin incomodarse, para gozar de privilegios sociales mientras desactiva la fuerza de las mujeres que lo sostienen.

Con corbata de “progresismo”. Es la misma lógica de siempre: usar la lucha de las mujeres como crédito moral, mientras se les niega respeto, escucha y reconocimiento. Es violencia simbólica y emocional en clave de poder: disfrazada de aliado, pero funcional al sistema que desvaloriza a las mujeres.

La verdadera alianza requiere ética, coherencia y compromiso. No basta decir “te apoyo” mientras se roba espacio, créditos o se ridiculiza y se ignora.

No necesitamos aliados de bolsillo.
Necesitamos compañeras y compañeros que se hagan cargo, que escuchen, que respeten. Y eso, queridos lectores, es mucho más radical que cualquier discurso vacío… Si algún caballero de este tipo “aliado” ansía consejos y conocimientos, mejor cobren Ladies.  Con todo mi afecto, la cortesana.

Nombrarlo no es resentimiento. Es política.