Las niñas también somos feministas -Por Azul Rodríguez-

Foto/Reina Ponce

Por Azul Rodríguez, adolescente, activista, feminista, «con certeza que calladita no me veo más bonita».

Soy una niña de 14 años, hija de una mujer feminista a quien admiro y por quien he conocido el feminismo, lucha con la que me identifico totalmente, pues considero que es desde donde las mujeres y niñas podemos hacer frente a las injusticias de este sistema en la vida.

En El Salvador existen diferentes organizaciones quienes realizan procesos de formación feminista que en su mayoría son orientados a mujeres jóvenes y muy pocos son enfocados en formar niñas y adolescentes, de igual manera otros espacios y actividades no están pensados u organizados para niñas y adolescentes. Ante esta situación pregunto: ¿No les parece que estos espacios también son necesarios?

Las luchas feministas cada vez son más grandes, las pasan por la televisión o en las redes sociales, y muchas niñas las vemos, pero desconocemos totalmente qué hacen o porqué lo hacen, algunas veces  da curiosidad pero al final no hay una total claridad sobre el tema.

Es por eso que los procesos para niñas y adolescentes deben ser parte importante de la agenda feminista. Actualmente, el acoso hacia las niñas es cada vez más fuerte y más frecuente y la mayoría de niñas no saben que las están agrediendo sexualmente debido a la poca información que tenemos, además de ser un tema que muchos padres y madres no pueden hablar.

El movimiento feminista ha hecho mucho por nosotras como visibilizar las realidades de niñas y adolescentes, tal es el caso del magistrado acusado por tocar a una niña, el caso de las 56 niñas del Hogar Seguro de Guatemala, las tantas agresiones sexuales y los embarazos en adolescentes.

Sin embargo, es necesario abrir más espacios para que nos cuestionemos, para que compartamos nuestras historias y para llenarnos de herramientas para poder defendernos y por supuesto crear redes de apoyo, teniendo en cuenta que también es importante y necesaria la participación de niñas de comunidades rurales, pues como sabemos el acceso a la formación e información son limitados.

Hablemos de cómo sería si hubiera procesos de formación específicos para nosotras donde se nos explicara qué es el acoso, qué es feminismo, la educación sexual y otros temas que incluso en los centros educativos no enseñan, por ello considero necesario saber cómo es nuestro cuerpo y por qué las mujeres están luchando.

Queremos formar parte en la construcción de una nueva realidad para nosotras las niñas y adolescentes, participar y conformar espacios de encuentro con otras iguales, salir a luchar juntas, conspirar y crecer en un espacio lleno de amor.

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