“Hemos alcanzado la liberación del 99 % de todo el Centro Histórico de San Salvador”, expresó el alcalde de San Salvador Centro, Mario Durán, en las afueras del Mercado Central, el 26 de agosto de 2026.
Al fondo del escenario, como marco de su discurso triunfalista, había maquinaria pesada y volcanes de ripio que aún no habían sido removidos. Trabajadores municipales barrían los restos de lo que, apenas dos días atrás, eran puestos de trabajo y el sustento de familias. La estampa evocaba la desolación posterior a un desastre natural; sin embargo, este terremoto no lo provocó la tierra sino la decisión política.
“Hemos retirado más de 1,500 estructuras después de más de cinco décadas de que nuestras calles y aceras, que pertenecen al pueblo salvadoreño, fueron tomadas, estuvieron secuestradas por el desorden, el abandono y la resignación”, añadió Durán sin dejar de agradecer al presidente Nayib Bukele, quien — recordó— desde su época como alcalde de la capital les enseñó el camino: “Vamos a continuar su legado”.
En el balance oficial se informó que se recogieron 1,300 toneladas de basura, ripio y materiales residuales. No se habló de las personas. No se habló de gente como Héctor y Tere.
Cuando comenzamos este trabajo periodístico, en octubre de 2024, estos esposos vendían pepinos, rábanos, brócoli y otras verduras sobre la 7ª avenida norte, una de las arterias que conecta con el Mercado Central. “Acá van a pasar los buses de turistas y quieren esto limpio. ¿Qué voy a hacer? Irme para mi casa. Acá no hay trabajo, no hay oportunidades. Las cortas de café desaparecieron. Ya no hay porque se pusieron a construir y a hacer colonias”, relató Héctor, de 57 años. “Este es el único trabajo que tengo. Entonces, viene el presidente y nos da en la nuca… No podemos pelear contra la ley porque si me opongo primero me dan con el garrote y después me llevan preso”, añadió.
Tenían claro que pronto llegaría un sismo que les golpearía directamente. Pensaron que el impacto vendría en enero de 2025, pero la sacudida se tardó un poco más. Fue la fase 8 del Plan de Revitalización del Centro Histórico que impulsa la alcaldía capitalina. “Es la movilización voluntaria más grande e importante de la historia de nuestra ciudad”, insiste Durán. En cada desalojo desde 2022, año en que también se instauró el régimen de excepción, ha recalcado que la salida ha sido pacífica y voluntaria.
Pero tras la narrativa del orden y la anuencia de los vendedores se esconde la incertidumbre, aunque poco a poco se revela cómo bitcoiners y empresarios cercanos al círculo de Bukele han ocupado el espacio que antes pertenecía a la economía informal.
Esta serie sonora documenta el desplome del día a día de quienes habitaban el centro: desde la zozobra que cayó sobre los limpiabotas de los portales frente al Parque Libertad, hasta el recrudecimiento del acoso y el agotamiento de los vendedores ambulantes, para quienes la calle no solo era su espacio de trabajo, sino su único ingreso para lograr, al mismo tiempo, pagar un techo y sobrevivir.
“Cuando en el futuro se cuente la historia de la recuperación de San Salvador se recordará una generación que decidió no conformarse a lo que había sido condenada. Una generación que decidió dejar de administrar el desorden y se atrevió a resolverlo”, expresó Durán.
A través de estos audios, escucharás la otra mitad de esa historia: la de quienes pagaron el costo de la “revitalización” del Centro Histórico de San Salvador
Polifonía del centro histérico
Por Cecibel Romero
El último terremoto que trastocó la fisonomía del Centro Histórico de San Salvador ocurrió en 1986. Cuarenta años después, la ciudad capital ha vivido una especie de “terremoto social” como efecto de la política del gobierno de Nayib Bukele para desalojar masivamente a los vendedores ambulantes y cambiar radicalmente el uso del espacio público.
Si aquel sismo de los ochenta derribó paredes y edificios enteros, este nuevo sacudón institucional ha impuesto una modernización exprés a costa del desalojo y la asfixia de la economía popular, desplazando a miles de trabajadoras y trabajadores sin ofrecerles opciones reales de subsistencia.
Esta serie sonora desentraña cómo la promesa de renovación urbana arrasa con el tejido comunitario, quedando como testimonio sonoro de un centro que ya no existe.
La resistencia de los limpiabotas
Por Cecibel Romero
En noviembre de 2024, los miembros de ASADEL (Asociación Salvadoreña de Limpiabotas) marcharon hasta la Asamblea Legislativa de El Salvador para pedir lo imposible: el derecho a seguir trabajando.
Un acto de valentía excepcional bajo el Régimen de Excepción, donde salir a las calles y alzar la voz ha costado cárcel o estigmatización para muchos salvadoreños en los últimos cuatro años.
Desde febrero de 2023, la Alcaldía de San Salvador les ha prohibido ejercer su oficio en el Portal de Occidente, frente a la Plaza Libertad, como parte de una transformación urbana que prioriza hoteles, cafés y negocios de lujo sobre los trabajadores informales que llevan décadas dando vida a esos espacios.
Este episodio documenta la lucha de unos 40 miembros de la asociación —ahora reducidos a la mitad— que han perdido más del 60% de sus ingresos mientras las calles se «embellecen» para un turismo que no los incluye.
Es el primer episodio de una serie que registra los cambios urbanos del Centro Histórico de San Salvador en la tercera década del siglo XXI. Incluye audios de manifestaciones, testimonios de trabajadores afectados y archivos de campaña política. La producción busca construir memoria sobre desplazamientos que suelen permanecer invisibles en las narrativas oficiales de «revitalización».
El lado B del Centro Histórico
Por Cecibel Romero
Mientras el gobierno muestra fuegos artificiales, hoteles de lujo y calles «libres de ventas», hay otra San Salvador que vive en las sombras. Este episodio contrasta la narrativa oficial de transformación del Centro Histórico con las voces de vendedores ambulantes como Carmen Alas, de 60 años, quien perdió su empleo estable en 2004 y desde entonces se ha dedicado a la venta ambulante para subsistir. Desde 2022, el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) ha desalojado miles de vendedores sin alternativas de reubicación. Los ingresos han colapsado: de $20 a $30 diarios a apenas $8, mientras las nuevas ordenanzas crean «zonas libres de ventas» y el patrimonio arquitectónico se recupera… sin quienes lo habitaron.
Este es el segundo episodio de una serie que registra los cambios urbanos del Centro Histórico de San Salvador en la tercera década del siglo XXI. Incluye audios de manifestaciones, testimonios de trabajadores afectados y archivos de campaña política. La producción busca construir memoria sobre desplazamientos que suelen permanecer invisibles en las narrativas oficiales de «revitalización».
Los mesones del Centro Histórico: El desalojo silencioso
Por Vilma Laínez
En el Centro Histórico de San Salvador, la transformación urbana que impulsa el gobierno desplaza silenciosamente a quienes han vivido y trabajado allí durante generaciones. A través de las historias de Margarita, Yanira e Irene, este episodio explora la desaparición de los mesones, la precariedad de la vivienda y la lucha por permanecer en la ciudad. También presenta una alternativa colectiva: las cooperativas de vivienda, una forma de construir hogar y comunidad frente a la expulsión.
Este es el último capítulo de la producción de la serie Epicentro, realizada por Alharaca y Antifaz. Un proyecto de memoria para registrar los desplazamientos que han quedado fuera de la narrativa oficial concentrada únicamente en los planes de “revitalización”, sin mirar los daños colaterales de esta política económica.